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Sandías destruidas o dejadas a perder rematan la nefasta campaña valenciana

Se han llegado a pagar a cinco céntimos el kilo, lo que ha provocado toda una tragedia económica en cientos de familias

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La sandía es el último capítulo de una temporada desastrosa de principio a fin para los intereses de los productores. Los precios ofrecidos en origen han experimentado un progresivo hundimiento a lo largo de las semanas hasta situarse en únicamente cinco céntimos de euro por kilo.  Desde AVA-ASAJA Valencia lamentan que con este nivel de cotizaciones el agricultor no puede ni siquiera cubrir los gastos que implica la recolección y el transporte a puerta de almacén, por lo que el tramo final de la campaña se está caracterizando por la proliferación de explotaciones sin cuidar, la fruta dejada perder o directamente destruida por los tractores de los propios agricultores.

“Primero fue la cebolla y la patata, las cosas no mejoraron con las frutas de hueso (desde melocotones hasta ciruelas, pasando por paraguayos o albaricoques) y ahora ha sido el turno de la sandía. No encontramos adjetivos suficientes para describir esta campaña hortofrutícola que ha provocado toda una tragedia económica en cientos de familias valencianas. Pero lo peor es la desesperanza, porque no estamos viendo en la clase política el compromiso y la eficacia necesarias para dar respuesta a los problemas reales del agricultor”, manifiesta el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

La principal causa de los irrisorios precios abonados al agricultor se encuentra en la saturación de los mercados europeos, alentada tanto por la entrada de masivas importaciones foráneas como por el veto ruso. La gran distribución alimentaria aprovechó una vez más este pretexto para ejercer de manera implacable presiones bajistas en materia de cotizaciones. Además, las condiciones climáticas no ayudaron ni en el centro y norte de Europa, donde la persistencia del frío retrasó la demanda y elevó los stocks, ni en España, ya que otras regiones de producción más precoz como Andalucía y Murcia restaron espacio a las producciones valencianas.

Aguado denuncia que “las medidas emanadas de la Política Agrícola Común (PAC) que contemplan las legislaciones de ámbito europeo, nacional y autonómico constituyen un fracaso estrepitoso en su finalidad de estabilizar los mercados de frutas y hortalizas y, en última instancia, de garantizar una rentabilidad digna a los productores. Con la actual falta de transparencia y la connivencia con los abusos de la gran distribución, los legisladores nos están poniendo a los pies de los caballos. Las administraciones no pueden esperar más tiempo en destinar fondos para la modernización del sector y en adoptar medidas eficaces como el establecimiento de un seguro de rentas o de una ley de la cadena alimentaria a nivel comunitario que sirva para corregir esta clase de desequilibrios, porque la alternativa es la no incorporación de jóvenes al sector y el abandono de los campos”.

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