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Aspectos claves que debe abordar la PAC 2020. Isabel Caballero. COI Agrónomos de Centro y Canarias

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Desde su creación en los años 50, la PAC ha sufrido varias reformas con el fin de adaptarla a las nuevas necesidades y a los nuevos contextos socioeconómicos de la UE. La última de ellas tuvo lugar en 2013, y se aplicó dos años después, en 2015, en un contexto de bajada de precios agrícolas y un aumento de la incertidumbre del mercado, debido principalmente a factores macroeconómicos y las tensiones geopolíticas.

En los últimos años se ha cuestionado si la reforma de 2013 fue lo suficientemente ambiciosa para responder a la situación del momento en cuestiones como el equilibrio de las ayudas, las perspectivas económicas para la agricultura y las zonas rurales, el respeto al medio ambiente, las medidas contra el cambio climático y una producción de alimentos sostenibles y segura.

En este contexto se plantea una nueva reforma, la PAC 2020, que pretende ser más moderna, más sostenible y menos burocrática, que aborde los problemas que no solucionó la actual y que recoja las nuevas oportunidades que han surgido en los ámbitos de la salud, la bioeconomía, la economía circular y la economía digital.

En el marco de esta reforma, la Comisión Europea abrió en febrero un periodo de consulta pública, que finalizó el pasado 2 de mayo, para recoger las inquietudes de agricultores, ciudadanos, organizaciones y otros interesados en la futura PAC.

En total, la CE ha recibido 322.912 opiniones, de las cuales 24.776 son españolas, un 7,6% del total. El 12% de ellas corresponde a organizaciones de los ámbitos “comercio”, “negocios” y “asociaciones profesionales”, entre las que se encuentra el Colegio, donde el Grupo de Trabajo, creado a propósito de esta consulta pública, ha realizado su aportación al requerimiento de la institución europea.

Tres aspectos claves: explotaciones activas, derechos vinculados a las tierras y relevo generacional

Para el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias esta reforma es necesaria. En primer lugar, el Colegio considera necesario reducir el número de solicitudes de la PAC que proceden de “agricultores de papeles”, explica Servando Germán, miembro del Grupo de Trabajo sobre la PAC y delegado del Colegio en Ciudad Real. “Son agricultores que cumplen con los compromisos de la PAC, pero que realmente no son los titulares reales de las explotaciones”.

Normalmente son pequeños agricultores que no quieren arrendar las tierras por miedo a perder los derechos, que justifican documentalmente que son agricultores activos, pero que realmente no gestionan las tierras directamente, sino que lo hacen otros.

En cuanto a uno de los aspectos que más debate está generando es si las ayudas de la PAC deben ser para los agricultores profesionales, los que dedican más del 50% de su tiempo a la explotación y recibe más del 50% de sus ingresos de esta actividad, el Colegio apoya establecer ayudas directas para éstos, pero es también muy partidario de apoyar a las explotaciones activas, independientemente del titular de las mismas. “El titular puede estar afincado fuera del medio rural, pero genera una actividad económica que sí está asentada en esa zona”, explica Servando Germán, “por lo que también contribuyen al desarrollo de las zonas rurales”, añade. “Si quitamos todas las ayudas a estas explotaciones puede ocurrir que los empresarios o empresas que las gestionan pierdan el interés y dejen de invertir en ellas”, concluye.

Según el Colegio, si se quiere una explotación activa, que sea respetuosa con el medio ambiente, que genere actividad económica en el medio rural y que fije población, no se le debería dar tanta importancia a quién es el titular de la misma, siempre que contribuya a estos factores.

Lo mismo ocurre con algunas ayudas de Desarrollo Rural, que dan mayor importancia al tipo de titular que al cumplimiento de los objetivos, y eso es un error, matiza este miembro del Grupo de Trabajo del Colegio. “En algunas ayudas medioambientales ponen limitaciones al titular de la explotación, como exigir a las sociedades que más del 50% de los socios sean agricultores profesionales para recibir estas ayudas”, comenta Servando Germán.

Otro de los obstáculos que aún no se ha logrado superar es la falta de superficie agraria para cultivar, por lo que el problema del relevo generacional no se ha solucionado. “En la actualidad los que se incorporan al campo son los que de alguna manera ya están incorporados, es decir, hijos de agricultores y otros familiares”, explica este ingeniero agrónomo.

Para el Colegio las ayudas a la incorporación de agricultores no son suficientes para atajar el problema y hay que poner otras herramientas sobre la mesa.

En este contexto, el Colegio ha propuesto que los derechos estén vinculados a la tierra y no al agricultor, como se acordó en la anterior reforma y que ha originado algunos de los problemas que existen en la actualidad. “Si así fuera, los propietarios estarían más dispuestos a arrendar sus tierras, ya que desaparecería el miedo a perder sus derechos y su patrimonio”, explica Germán.

Si se vinculan los derechos a la tierra, se eliminarían además todos los problemas de la transmisión de derechos, algo que también ha pedido el Colegio, y toda la burocracia que conlleva, especialmente en arrendamientos para una sola campaña, algo que se hace mucho en el sector hortícola. “La Administración es muy lenta y en muchas ocasiones lo tramita cuando la campaña ya ha terminado, generando problemas para los agricultores”. A este respecto, Servando Germán recuerda los problemas secundarios que ocasiona, “puede darse que las aplicaciones de productos fitosanitarios las realicen unas personas, pero la explotación en la que se realizan esté a nombre de otra, que será responsable de cualquier problema que ocasionen”. Por lo que la medida propuesta por el Colegio contribuiría también a un mejor control fitosanitario.

Otra cuestión a resolver es la engorrosa tramitación de las ayudas, tanto para la Administración como para los agricultores. “Reforma tras reforma se viene pidiendo una simplificación, pero cada vez la complicamos más”, comenta Germán. “En esta última reforma al pasar los derechos al explotador de la finca, la transmisión de los mismos complica mucho la gestión y el arrendamiento de las tierras” añade.

Todo ello tiene consecuencias posteriores, como el problema del relevo generacional que ya se ha comentado o que las explotaciones puedan aumentar su tamaño para ser viables. Otros problemas surgen en el uso del SIGPAC. “Es un sistema de control buenísimo para saber qué ayudas y para qué parcelas se piden, pero es un sistema muy cerrado. Es decir, los vuelos se hacen cada dos o tres años y las pequeñas modificaciones en la fotointerpretación de las parcelas, generan pequeñas modificaciones en la extensión de los recintos que suponen un gran problema a la hora de tramitar las ayudas”, por lo que se debería pensar en alguna tolerancia.

Un REGA para agricultura

El Colegio también ha propuesto la creación de un registro de explotaciones agrícolas que sea actualizado y mantenido de forma continua mediante un procedimiento administrativo claro y concreto, similar al REGA (Registro de Explotaciones Ganaderas), al que estén vinculadas las solicitudes de la ayuda de la PAC. Esta herramienta permitiría además la realización de controles a lo largo de todo el año de manera independiente a los plazos de la solicitud de las ayudas.

El Grupo de Trabajo sobre la PAC también considera que hay que prestar los medios suficientes al desarrollo de los Programa de Desarrollo Rural (PDR). Se debe simplificar su convocatoria, concretar de un modo claro las líneas prioritarias de actuación e incentivar las líneas de proyectos productivos, que contribuyan a la generación de empleo, la fijación de la población en el mundo rural y el incremento de su nivel de vida.

Además, para el Colegio hay que potenciar financieramente el tercer pilar, para permitir solventar las situaciones de crisis derivadas de circunstancias ambientales catastróficas, de la posible repercusión de las crisis internacionales, volatilidad de los precios, etc.

Aspectos claves que debe abordar la PAC 2020. Isabel Caballero. COI Agrónomos de Centro y Canarias (Mundo del Agrónomo).

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