Ya se habla de “la campaña agraria más cara de la historia de España”

Debido al incremento de los fertilizantes, la energía eléctrica, el gasóleo, la maquinaria…

El sector de la agricultura atraviesa una situación complicada y, en este contexto, el incremento sufrido en los costes de producción forma parte de la actualidad de este nicho de mercado. A finales de 2021 se hablaba de ‘la campaña agraria más cara de la historia’, y según los expertos, la subida de costes seguirá siendo en los próximos meses el principal problema que afronte el campo.

“El precio de los fertilizantes y fitosanitarios -explica Isabel Falgás, directora de marketing de Sanosil– se ha disparado en el último año, con un incremento de más del 300%”. “Se debe en parte -añade- a la crisis que sufren los fabricantes europeos de fertilizantes como resultado de la elevación de las tarifas energéticas”. Esta situación amenaza a la industria alimentaria al aumentar los precios de los productos químicos, que tarde o temprano se trasladarán al cliente.

Además de la subida de precio cabe destacar el coste medioambiental y la nueva ley Real Decreto 285/2021, de 20 de abril, por el que se establecen las condiciones de almacenamiento, comercialización, importación o exportación, control oficial y autorización de ensayos con productos fitosanitarios. En dicha legislación se prohíbe la venta online de productos fitosanitarios de uso profesional, lo que obliga a las explotaciones agrarias a desplazarse para obtener los productos fitosanitarios que necesitan.

Y es que según un estudio realizado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) que, además de señalar la actual campaña como la más costosa que se ha conocido, apunta a un problema añadido para agricultores y ganaderos, quienes al no poder fijar los precios que perciben, no pueden por tanto repercutir este encarecimiento. En su análisis, la entidad expone que se han encarecido costes fundamentales tales como la energía eléctrica necesaria para regar (+270%), el gasóleo agrícola (+73%), los piensos para alimentar el ganado (+27%), los plásticos (+46%), el agua (+33%) y la maquinaria (10-25%).

En este “contexto hostil”, los agricultores pueden emplear algunas técnicas para ahorrar costes. “Una de las principales claves -explica Falgás- pasa por la desinfección preventiva, evitar el problema antes de que aparezca; con esto, conseguimos reducir el uso de fertilizantes, fitosanitarios y agua”.

 

 

 

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