Estrategias de control de la oruga peluda en el viñedo

En los últimos años se ha observado un aumento de la incidencia

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En los últimos años se ha observado un aumento de la incidencia de determinadas plagas asociadas a alteraciones climáticas y cambios en los sistemas de cultivo.

Entre ellas destaca Ocnogyna baetica Ramb., un lepidóptero que, como recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), puede convertirse en una plaga de importancia económica en viñedo cuando su fase larvaria coincide con los estados fenológicos más sensibles de la planta.

Distribución y ciclo biológico

Ocnogyna baetica se encuentra asentada en la mitad sur de España. Presenta una sola generación anual. Los adultos aparecen, según zonas, entre los meses de octubre y diciembre. La hembra es áptera (carece de alas), por lo que realiza la puesta en el mismo lugar donde se ha producido la crisalidación.

El macho tiene alas y se desplaza para buscar a las hembras. Tras las primeras lluvias de otoño, la hembra emerge y deposita entre 700 y 1.000 huevos. El periodo de incubación oscila entre 40 y 70 días, en función de las condiciones ambientales.

Entre diciembre y enero es frecuente observar sobre plantas herbáceas las características “telarañas” tejidas por las propias larvas. Bajo estas acumulaciones de seda, las orugas permanecen agrupadas formando colonias para pasar el invierno, alimentándose de distintas plantas huésped. Los inviernos secos favorecen a la plaga, ya que las lluvias intensas destruyen las telarañas. El frío no afecta de forma significativa a las larvas.

A partir de febrero comienza la fase de dispersión, durante la cual las orugas se desplazan de forma errática, deteniéndose para alimentarse de forma muy voraz. En esta fase pueden recorrer distancias de entre 100 y 300 metros, lo que favorece la colonización de nuevas parcelas. Las orugas hacen su crisálida en el suelo entre finales de marzo y el mes de abril, permaneciendo enterradas hasta la emergencia de los adultos tras las lluvias de otoño.

Daños en viñedo

Los daños más importantes se producen cuando la fase de dispersión coincide con la brotación de la vid.

Las orugas se alimentan en: desborre, punta verde y hojas jóvenes extendidas. Provocando la destrucción de la yema principal y obligando a brotar a la yema secundaria, que generalmente no presenta racimos. Como consecuencia se produce:

-Retraso en la brotación.

-Pérdida parcial o total de la cosecha.

-Descompensación vegetativa de la cepa.

En ataques severos, la viña puede quedar completamente desfoliada en sus primeros estadios.

Estrategia de control

El momento óptimo de control es cuando las orugas aún se encuentran formando colonias, ya que la intervención es más eficaz, económica y con menor impacto ambiental.

Seguimiento y detección

Se recomienda realizar recorridos por:

-Lindes del viñedo.

-Terrenos adyacentes.

-Márgenes y zonas sin laboreo.

Salir preferentemente en las mañanas con rocío, cuando las telarañas son más visibles. En viñedos en espaldera se recomienda mover los alambres para facilitar la caída de las orugas y detectar su presencia. En cepas en vaso, revisar brazos y malas hierbas del pie.

Métodos de control

Control mecánico. Indicado en agricultura ecológica o en parcelas con restricciones de uso de fitosanitarios:

-Destrucción manual de colonias mediante lamparillas.

-Pisado de colonias cuando aún son pequeñas.

-Eliminación de las telarañas protectoras.

Estos métodos son eficaces cuando la población aún se encuentra agrupada.

Control químico

Cuando se recurre al control químico, deben utilizarse únicamente insecticidas autorizados para su aplicación en: Terrenos sin labrar, lindes, olivares con cubierta vegetal, márgenes públicos.

Consideraciones medioambientales

Es fundamental tener en cuenta que los tratamientos generalizados eliminan también fauna auxiliar, pudiendo favorecer la aparición de otras plagas secundarias, como araña.

Las alteraciones climáticas -incremento de lluvias, adelanto del calor y fenómenos extremos- están provocando eclosiones extemporáneas de algunas especies de invertebrados, aumentando su impacto al coincidir con estadios sensibles de los cultivos.

Plaga potencialmente peligrosa para el viñedo

Ocnogyna baetica constituye una plaga potencialmente peligrosa para el viñedo cuando su fase larvaria coincide con la brotación.

Su correcta identificación, un seguimiento temprano de las colonias y una estrategia de control basada en criterios técnicos y medioambientales permiten minimizar los daños y preservar el equilibrio del agroecosistema.

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