Aplicación adecuada de herbicidas de postemergencia en cereales

cereales

En los cereales de invierno (trigo, cebada, avena, centeno y triticale), las malas hierbas compiten por la luz, los nutrientes y el agua, afectando el rendimiento y calidad final del grano, recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria.

Andalucía

En Andalucía, especies como Phalaris spp., Avena sterilis, Lolium rigidum, Bromus spp. y algunas dicotiledóneas como amapolas (Papaver rhoeas) o centaureas (Centaurea spp.) son las más problemáticas.

Andalucía presenta inviernos suaves, con precipitaciones moderadas y variabilidad térmica, lo que favorece un ciclo de malas hierbas prolongado, y la emergencia escalonada de especies.

Estas condiciones demandan un manejo temporal adecuado del control herbicida en postemergencia para maximizar eficiencia y minimizar fitotoxicidad. Los herbicidas de postemergencia son productos fitosanitarios aplicados después de la germinación del cultivo y de las malas hierbas. Su modo de acción puede ser de contacto, translocado o sistémico, y se orienta a detener procesos vitales en tejidos juveniles de las malas hierbas visibles.

Momento de aplicación y estados fenológicos clave

Postemergencia temprana

Se realiza cuando las malas hierbas están favorecidas entre cotiledones y 2–4 hojas verdaderas. Ventajas: mayor eficacia, menor dosis de ingrediente activo, menor riesgo de fitotoxicidad al cultivo si se realiza antes del encañado.

Postemergencia tardía

Se puede extender hasta el final del ahijado o inicio de encañado del cultivo, dependiendo del herbicida. Requiere especial atención a la sensibilidad del cultivo y condiciones ambientales, para evitar daños.

Los herbicidas de postemergencia usados en los cereales se eligen según el tipo de malas hierbas dominantes, su fenología y la tolerancia del cultivo. En la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se pueden consultar la hoja de registro de los herbicidas autorizados en los cereales de invierno.

Eficacia de los herbicidas

Los principales parámetros agronómicos que influyen en la eficacia de los herbicidas son el estado del cultivo y de las malas hierbas, así como, de las condiciones meteorológicas. La relación entre la fenología del cultivo y de las malas hierbas es crítica, los herbicidas se deben aplicar cuando ambos están en etapas fisiológicamente activas (hojas jóvenes), por lo que se mejora la absorción foliar y la eficacia del producto.

Temperaturas moderadas y ausencia de lluvias inmediatamente después de la aplicación aumentan la eficacia y reducen el lavado del herbicida. La humedad y el estrés hídrico del cultivo pueden modificar la absorción foliar y el riesgo de fitotoxicidad.

Se aconseja emplear un volumen adecuado de caldo (mayor a los 200 Litros/ha para tratamientos hormonales). El uso de boquillas que generen gotas de tamaño correcto influye en la uniformidad del depósito y en la eficacia.

El uso repetido de herbicidas con el mismo modo de acción puede seleccionar biotipos resistentes, especialmente en Lolium spp. y Avena spp. La rotación de modos de acción y la integración con métodos no químicos es fundamental. La sensibilidad del cultivo a herbicidas hormonales (2,4-D, etc.) puede causar deformaciones si se aplican en momentos fisiológicos inadecuados o con condiciones climáticas adversas. La deriva de pulverización puede afectar también a cultivos sensibles colindantes.

El uso de herbicidas de postemergencia debe formar parte de un manejo integrado de malas hierbas, con el objetivo de evitar la aparición de resistencias:

Rotación de cultivos para interrumpir ciclos de malas hierbas.

-Empleo de herbicidas de diferentes modos de acción.

Siembra tardía o ajustada para reducir picos de emergencia de malas hierbas.

-Seguimiento de umbrales económicos y técnicos para decidir tratamientos químicos).

Es recomendable recurrir al asesoramiento de un técnico cualificado, quien podrá determinar la necesidad del empleo de herbicidas y, en su caso, recomendar el producto más adecuado a las características y necesidades de la explotación.

Desde un enfoque técnico y sostenible, el manejo químico, integrado y complementado con prácticas culturales, permitirá un control eficaz de las malas hierbas en los cereales de invierno.

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