Las abundantes precipitaciones en la provincia de Córdoba están afectando de forma negativa a la campaña de los cereales de invierno, impidiendo en muchos casos la siembra y afectando a la nascencia, la sanidad vegetal y el manejo agronómico.
Los suelos, totalmente saturados, provocan falta de uniformidad del cultivo e impiden la entrada de maquinaria, retrasando labores esenciales como el abonado, los tratamientos herbicidas y los fungicidas.
El presidente de ASAJA Córdoba, Fernando Adell, ha informado que “las consecuencias, aún pendientes de cuantificar en su totalidad, comprometen seriamente la rentabilidad de las explotaciones y la producción de esta campaña e incluso de las siguientes”.
Desarrollo de hongos
La elevada humedad favorece el desarrollo de hongos de cuello y raíz como Fusarium spp. y Pythium spp., y, de persistir estas condiciones, se espera la aparición de hongos aéreos, lo que conllevará un descenso importante de la producción.
ASAJA Córdoba estima que, entre superficies no sembradas, parcelas encharcadas y otras afectadas por el exceso de humedad, la reducción de cosecha de cereal puede situarse en torno al 40 %, sin descartar mayores pérdidas si continúan las lluvias.
Flexibilidad en los requisitos de la PAC
Ante esta situación, la organización ha solicitado a la Administración flexibilidad en los requisitos de la PAC, como la no obligatoriedad de sembrar leguminosas para el cobro de los ecorregímenes.
En el olivar, las lluvias prolongadas suponen un serio riesgo para la sostenibilidad de las explotaciones, con asfixia radicular, daños físicos, procesos erosivos, dificultades para realizar labores y un aumento de enfermedades.
Destaca la fuerte presencia de aceituna jabonosa (Colletotrichum spp.) y repilo (Fusicladium oleagineum), agravada por la imposibilidad de tratar muchas parcelas. También se suma la pérdida de aceituna caída al suelo.
Cosecha de aceituna
Adell estima que la cosecha de aceituna podría reducirse en torno al 30 %, especialmente en zonas como la Vega del Guadalquivir, el norte de la provincia y municipios como Córdoba, Castro del Río, Baena, Bujalance, Cañete de las Torres o Priego de Córdoba, donde el encharcamiento y el viento han provocado incluso el vuelco de olivos de más de diez años.
La organización advierte además de daños aún sin cuantificar por el desbordamiento de arroyos, que han arrastrado y volcado plantaciones de olivar y almendro.
Sector de los cítricos
El sector de los cítricos también se ve gravemente afectado. La caída de fruta al suelo por lluvias y viento supone una disminución mínima del 30–40 % de la cosecha. En variedades tempranas como Salustiana o Lane Late, hasta el 50 % de la producción está en el suelo; en variedades tardías, las pérdidas rondan el 30 %. En algunas zonas, el granizo ha agravado la situación.
Existen parcelas inundadas y otras con alto riesgo de inundación. La humedad obligará a realizar tratamientos fungicidas adicionales, incrementando costes y retrasando la recolección.
Ganadería
En ganadería, los daños también son severos. Las explotaciones extensivas sufren problemas en las pezuñas, especialmente en ovino, por el tránsito en zonas húmedas, generando infecciones. Las parideras de ovino, ya afectadas por la lengua azul, registran pérdidas de corderos por el frío y las lluvias. La falta de pastos obliga a incrementar el aporte de forrajes, elevando costes.
A ello se suman daños en infraestructuras: accesos cortados, pasos intransitables, derrumbes de muretes, cancelas y alambradas, pérdida de puntos de captación de agua y sistemas solares arrastrados por viento y lluvia.
ASAJA Córdoba insiste en la necesidad de medidas urgentes de apoyo al sector agrario y ganadero, así como de flexibilidad administrativa, ante una situación excepcional que pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.




















