Síntomas y medidas preventivas del cribado del almendro

El cribado del almendro es una enfermedad fúngica provocada por el hongo Thyrostroma carpophilum, y que afecta a diferentes cultivos del género Prunus, como almendro, cerezo o melocotonero.

Este hongo pasa el invierno en forma de micelio en la superficie vegetativa del árbol o en los chancros ocasionados por la incidencia del mismo durante el periodo vegetativo del cultivo. La primavera es la época idónea para su dispersión a través del viento y de la lluvia, infectando hojas, frutos y ramas.

Las condiciones óptimas para el desarrollo del hongo son 8-12 horas de humedad con temperaturas de 20-25ºC, así como primaveras húmedas. Durante el verano permanece inactivo, pero en otoño puede reactivarse con humedad y temperaturas más bajas.

Primeras infecciones

Las primeras infecciones, como recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), se pueden dar cuando se producen las lluvias de primavera, con el óptimo de temperaturas, entre 15 y 20 º C, y una permanencia de agua sobre la superficie vegetativa de 24 horas.

Estas condiciones meteorológicas favorecen el desarrollo y difusión del hongo, provocando las primeras infecciones, comenzando la dispersión de las esporas y contaminado los diferentes órganos vegetativos. Durante los meses estivales el hongo entra en una fase de latencia; y con la llegada de las lluvias otoñales se reactiva después de este periodo de latencia, produciéndose las segundas infecciones.

Primeros síntomas de ataque en hojas

Los primeros síntomas de ataque en hojas se caracterizan por manchas rojizas con el centro atabacado, con un diámetro entre 2 y 8 mm. Éstas necrosan y se desprenden de la hoja, dejando las típicas perforaciones, “cribado” o “perdigonado”. Si los ataques son graves pueden causar una defoliación intensa, lo que hará que se reduzca la fotosíntesis.

En condiciones ambientales idóneas para el desarrollo del hongo, las manchas aparecen en los primeros momentos de la brotación vegetativa del árbol, normalmente a finales de febrero, dependiendo de la variedad de almendro.

Los síntomas en ramas presentan coloraciones pardo oscuras un tanto alargadas, así como chancros formando una ligera depresión sobre la superficie vegetativa. En algunas ocasiones se pueden producir exudaciones de savia en forma de goma y, a medida que evoluciona la infección sobre la rama esta se seca.

En los frutos, se forman pequeñas depresiones de color atabacado, estas manchas necróticas superficiales pueden afectar a la calidad del fruto.

Medidas preventivas:

Evitar la plantación del cultivo en vaguadas, cerca de arroyos, etc., donde se pueden producir condensación de agua en forma de rocío sobre la superficie vegetal.

Evitar la plantación de variedades sensibles.

Evitar el exceso de vegetación mediante podas que permitan la fácil aireación de la masa foliar.

Destrucción de los órganos vegetativos afectados.

En caso necesario, se pueden realizar tratamientos fitosanitarios de forma preventiva, siempre utilizando productos registrados y uso autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el cultivo.

Aunque no hay establecido un umbral de tratamiento para el control de la enfermedad, se pueden tomar de referencia los momentos de máxima sensibilidad del cultivo a la dispersión del hongo:

-Desde pre – floración hasta el cuajado de fruto.

-Durante el otoño (Caída de hojas).

Aunque es recomendable valorar si es necesario repetir los tratamientos en periodos de lluvias continuadas, hay que tener en cuenta que estos no se pueden realizar en el periodo de floración del cultivo.

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