En Asturias no hay manzanas para elaborar la sidra que demanda el mercado

La mala cosecha obligará a importar 12.000 toneladas de otras zonas

Asturias deberá importar este año más de 12.000 toneladas de manzana para compensar una mala cosecha que resulta insuficiente para abastecer la demanda de sidra en sus distintas variedades.

La vecería, como se denomina el fenómeno por el cual los manzanos producen menos en los años pares, se ha sumado a un verano muy seco que fomentó la proliferación de gusanos y otras enfermedades, provocando «una de las peores cosechas» desde hace años.

Este año se prevé una cosecha de alrededor de 7.000 toneladas, lejos de las 35.000 toneladas registradas el pasado año, según han informado a EFE fuentes del sector.

Para llegar a producir los 35 millones de botellas de sidra asturiana en sus distintas variedades necesarias para abastecer la demanda, los lagareros deberán comprar manzana y mosto en otras regiones de España y de Europa.

A falta de un mes para finalizar la cosecha, las previsiones son desalentadoras y los lagareros recurrirán a los mercados de Galicia, Cantabria, País Vasco, entre otras regiones de España, y de Francia, Alemania y República Checa, en Europa.

El Consejo Regulador de la Denominación Protegida confía en alcanzar cuatro millones y medio de botellas con manzana asturiana clasificada, algo más de la mitad de lo que produce en los años impares, en los que los árboles se cargan de más fruta.

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias desarrolla un proyecto para paliar los efectos de la vecería en los manzanos, mediante manipulación genética y cruzas de distintas variedades, pero aún es incipiente.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida tiene registradas 76 variedades de manzana, entre las cuales los lagareros escogen para hacer sus mezclas y conseguir el sabor deseado.

Tradicionalmente la sidra se ha elaborado mezclando entre 6 y 8 variedades de manzana, pero la tendencia actual es hacerla con solo dos o tres, con las que cada productor consigue un producto diferenciado en acidez, contenido en azucares y gradación alcohólica.

Se avanza a una especialización por marcas y a garantizar la trazabilidad a través de aplicaciones informáticas que especifican las zonas donde se ha cosechado la manzana y las variedades empleadas en la producción de cada sidra inscrita en la DOP.

El sector de la sidra asturiana ha evolucionado en los últimos años con la incorporación de maquinaria y tecnología, aunque su rentabilidad continúa siendo baja, según han informado fuentes del Consejo Regulador.

La incorporación de productores a la denominación de origen y la fabricación de otros productos como las sidras de nueva expresión con segunda fermentación en botella y la incipiente sidra de hielo, han abierto el panorama de opciones que se le presentan al consumidor. EFEAGRO

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