En la última sesión de la Lonja de León la patata de la variedad agria cotizó a 120 euros/tonelada, frente a los 320 de finales de 2023.
Un descenso de precio superior al 60 por ciento, que desde la Lonja califican de “alarmante” y que ha desanimado a la recolección a los agricultores que carecían de la garantía de un precio más justo mediante un contrato industrial.
Entre las causas, citan la abundante oferta de patata a nivel europeo, así como la importación desde nuevos países productores a precios muy competitivos, lo que ha motivado que este tubérculo se pague en origen un 57 por ciento menos que hace un año. A lo que hay que añadir unos importantes costes de producción.


























