Opinión. Carta abierta a los usuarios de la CUAS Campo de Calatrava por la presa del Jabalón. Nieves Molina. Presidenta CUAS Campo de Calatrava

Nieves Molina

La situación que estamos viviendo en la presa de la Vega del Jabalón, con las compuertas abiertas y el embalse vertiendo agua pese a no estar ni siquiera lleno, es sencillamente inaceptable desde el punto de vista político, técnico y social.

Esa agua no es “sobrante”: es la reserva que necesitan nuestros 12 municipios para beber, y el colchón mínimo para que el regadío de la comarca pueda sobrevivir en un contexto de sequías cada vez más frecuentes y severas.

Nos dicen que el desembalse responde a razones de seguridad, a estudios que cuestionan el comportamiento de la presa ante avenidas extremas, o a la necesidad de cumplir unas normas técnicas que, durante años, nadie ha tenido prisa en aplicar.

Y ahí está precisamente el problema: si hoy la infraestructura no ofrece garantías, la pregunta es obligada: ¿estamos así por un mal diseño original, por una falta de mantenimiento y modernización, o por la inercia de una gestión que solo reacciona cuando ya es tarde?

Lo que hoy se vierte por las compuertas puede equivaler a años de agua para nuestros pueblos y nuestros campos: si esas deficiencias se conocían o se intuían y no se han corregido a tiempo, no estamos solo ante un problema técnico: estamos ante un fallo de responsabilidad política.

Mientras tanto, el mensaje a los usuarios es cruelmente contradictorio. Al agricultor se le exige que ajuste cada metro cúbico, que riegue con cuentagotas, que soporte recortes, controles y expedientes sancionadores que pueden arruinarle la vida si supera mínimamente sus dotaciones.

Al municipio se le pide que haga pedagogía del ahorro, que explique por qué hay restricciones, cortes o subidas de tarifas. Y, sin embargo, ahora vemos cómo se liberan hectómetros cúbicos que podrían marcar la diferencia entre salvar o perder cosechas, entre tener garantizado el abastecimiento o volver a mirar el pantano con angustia dentro de unos meses.

Es imposible pedir corresponsabilidad al usuario cuando la administración gestora da la imagen de desaprovechar, en pocos días, lo que a los demás se les niega durante años.

Esta carta quiere ser un toque de atención claro a la Confederación Hidrográfica del Guadiana: estamos mirando con lupa lo que ocurre en la presa de la Vega del Jabalón.

Exigimos transparencia total sobre los informes técnicos, sobre las razones concretas del desembalse, sobre qué errores de diseño, de explotación, de mantenimiento o de planificación nos han traído hasta aquí y qué calendario real hay para corregirlos. Y exigimos, sobre todo, que en cada decisión se ponga en el centro a las personas: a los vecinos que abren el grifo y temen no tener agua mañana, y a los agricultores que viven pendientes de una dotación que puede salvar o hundir una explotación familiar.

La comarca del Campo de Calatrava no va a permanecer callada mientras se pierden metros cúbicos tras metros cúbicos y, a la vez, se nos pide resignación y sacrificios. No queremos catastrofismo, queremos rigor; no queremos enfrentamiento gratuito, queremos responsabilidad. Pero que nadie se engañe: vamos a estar vigilantes, organizados e informados. Porque cada gota que hoy se desperdicia es futuro que se les roba a nuestros pueblos.

Nieves Molina. Presidenta de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) Campo de Calatrava

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