Denuncian que la PAC (Política Agraria Común) alimenta a grandes corporaciones

Desde Greenpeace

campo

A pesar de que las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) fueron diseñadas para garantizar la viabilidad de las rentas agrarias, los datos de 2024 muestran una extrema concentración de los fondos, denuncian desde la organización ecologista Greenpeace.

Solo el 0,08 % de beneficiarios reciben más de 500.000 euros cada uno, el 10% del presupuesto total. Y, mientras los grandes reciben millones, el 60% de los beneficiarios cobra menos de 5.000 euros al año.

Apuntan que si se bucea en los datos de la PAC de grandes holdings y fondos, se observa que:

-Grandes grupos han percibido más de un millón de euros en el bienio 2023-2024.

-Estructuras vinculadas a fondos superan los 2,4 millones de euros en el mismo periodo.

-Vehículos de inversión en almendro han captado cerca de 850.000 y 745.000 euros respectivamente.

Muchos de estos grupos utilizan múltiples sociedades filiales, lo que dificulta la fiscalización del destino final de los fondos y evidencia lagunas en la transparencia corporativa del sistema, denuncian

“La tierra ya no es para quien la trabaja”

Las operaciones de este nuevo “agribusiness” siguen el modelo ‘buy and leaseback’, es decir, se compra la tierra a su propietario pero éste la sigue cultivando en régimen de alquiler, hasta la compra de tierra y contratación de terceros para su cultivo, o la compra de empresas del sector.

Además, esta entrada de fondos de inversión y grandes holdings empresariales está encareciendo el precio de la tierra.

Por ejemplo, señalan que en zonas de olivar en regadío de Sevilla, donde se ha incrementado la expansión del olivar intensivo en los últimos años, ha subido un 24,6% el precio de la tierra entre 2020 y 2024, imposibilitando que los pequeños agricultores puedan competir o ampliar sus explotaciones, o que se favorezca el relevo generacional. Concretamente en Andalucía, en 2024, 9 de cada 10 compraventas de fincas rústicas se realizaron sin hipoteca, lo que indica que el mercado está dominado por grandes capitales con liquidez inmediata.

Menos mano de obra

Los nuevos modelos intensivos y superintensivos se caracterizan por trabajos altamente mecanizados y externalizables: desde la plantación hasta la recolección con maquinaria especializada (como cabalgadoras), reduciendo la necesidad de mano de obra y favoreciendo la entrada de capital que no necesita conocimiento agrario directo.

En el olivar, ha surgido una nueva figura de “intermediarios gigantes” que se encargan de todo: desde la mejora genética y la plantación, hasta la recogida, permitiendo que inversores ajenos al campo operen fincas como si fueran franquicias.

Demandas de Greenpeace

Greenpeace reclama que las ayudas de la PAC deben ser para agricultores, no para los especuladores, por ello piden:

-Exclusión de los fondos de inversión y holdings empresariales de las ayudas de la PAC.

-Reparto justo de las ayudas y condicionalidad social y ambiental.

-Transparencia corporativa real.

-Impulso del modelo de agricultura familiar y social y freno a la especulación.

-Regulación del mercado de la tierra y acompañamiento público y local.

-Control de la integración vertical y freno a la creación de oligopolios.

-Reparto justo y social del agua.

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