Oidio y araña amarilla, dos amenazas para la viña en época veraniega

El Boletín Fitosanitario de Avisos e Informaciones de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha informa en su último número sobre el oidio, ceniza o cenicilla y acerca de la araña amarilla común.

Sobre el oidio, indican que para un control adecuado de esta enfermedad es imprescindible conseguir un buen recubrimiento de racimos y vegetación, pues una excesiva frondosidad de vegetación dificulta la aireación de racimos y la penetración de productos fitosanitarios.

Es muy importante vigilar los viñedos en los que se han detectado focos de oídio, por si fuera necesario su control antes del envero, sobre todo en variedades sensibles y si se producen temperaturas favorables para su desarrollo. Se aconseja utilizar equipos calibrados y bien regulados, pasando por todas las calles.

Araña amarilla común

La  época  más  sensible  a  los  ataques  de  la araña amarilla común  suele  ser en verano, las temperaturas óptimas para su desarrollo están entorno  a  los  30-32  º  C,  y  humedad  relativa  baja,  pudiendo  paralizar el desarrollo temperaturas superiores a 40 ºC, como las que se están registrando estas semanas.

Los  síntomas  iniciales  en  hoja  consisten  en  zonas  verdes  amarillentas  con  punteaduras  necróticas.  Posteriormente, estas áreas van creciendo y tomando una coloración pardo-rojiza, pudiendo situarse en cualquier lugar de la hoja respetando solamente las nerviaciones más gruesas. La colonización de las hojas se produce de forma ascendente, comenzando en las hojas basales de los sarmientos para seguir colonizando hacia las hojas más nuevas.

Este  ácaro  fundamentalmente  se  encuentra  en  el  envés  de  la  hoja,  por  ello,  es  muy  importante  que  en  la  aplicación  del  producto  se  llegue  a  esa  zona,  puesto  que  una  aplicación  defectuosa  puede  ser  poco  eficaz.  Se recomienda vigilar la parcela y tratar al observarse los síntomas.

Recomiendan realizar los tratamientos de forma localizada en los focos o rodales si el ataque está en sus inicios, o toda la parcela en caso que el ataque sea generalizado.  Para  evitar  la  aparición  de  resistencias,  se  aconseja  el  uso  de  diferentes  materias  activas.

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