Los regantes defienden su papel contra despoblación de la España rural

Fenacore presenta dos nuevas alegaciones a los Esquemas Provisionales de Temas Importantes del tercer Ciclo de Planificación y advierte de la amenaza de un ecologismo radical, que sólo busca objetivos ambientales, sin evaluar los efectos sobre las demandas de agua existentes

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) defiende el papel del regadío en la lucha contra la despoblación de la España rural, tal y como consta en la quinta alegación que ha formulado a los Esquemas Provisionales de Temas Importantes del tercer Ciclo de Planificación, que son los documentos intermedios en el proceso de planificación y están sometidos a consulta pública hasta finales de esta semana.

Fenacore hace esta reivindicación después de pedir al Gobierno que incluya 5.200 millones de euros en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española para modernizar el millón de hectáreas aún pendiente, alegando que estas obras casan perfectamente con los objetivos marcados por las autoridades comunitarias para conceder los fondos europeos. Sobre todo, a la hora de fijar la población en los pueblos y de cohesionar, vertebrar y ordenar el territorio, ya que genera una fuerte demanda de mano de obra y favorece la actividad comercial.

Efecto multiplicador de la riqueza

En concreto, Fenacore incide en que el regadío multiplica por 4,8 la generación de riqueza y por 4,5 la creación de empleo, en comparación con el secano. En este contexto, indica que el regadío ayuda al desarrollo de todo un conjunto de sectores económicos relacionados con el mismo, tanto ‘hacia arriba’ de la cadena de valor (empresas de suministros y maquinaria agrícolas, servicios técnicos y financieros…), como ‘hacia abajo’ (agroindustria, transportes, comercio mayorista y minorista…).

Por ello, Fenacore remarca la necesidad del regadío para resolver el problema del reto demográfico en España. 13 de las 15 provincias que más población han perdido durante los 10 últimos años son las que menos superficie regada tienen y entre las provincias que mantienen o crecen en población abundan las que cuentan con mayores proporciones de cultivos de regadío.

Además, el envejecimiento es más acuciante en las zonas de secano y la distribución de la población hombre-mujer en las zonas con regadío resulta más equilibrada, dado que estos cultivos contribuyen a reducir la migración, sobre todo, de las mujeres del mundo rural.

Equilibrio entre el medio ambiente y la satisfacción de las demandas

En la cuarta alegación, presentada también recientemente, Fenacore instó a encontrar un equilibrio entre el medio ambiente y la satisfacción de las demandas de agua. A este respecto, recordaba su colaboración en la fijación de caudales ecológicos en los planes hidrológicos de cuenca aprobados en los ciclos anteriores de planificación y su cooperación con los Organismos de Cuenca -tanto con los servicios de explotación como en las Comisiones de Desembalse, Juntas de Explotación…- en favor de la recuperación de las masas de agua.

Sin embargo, los regantes advierten de la amenaza de que en el nuevo ciclo de planificación hidrológica se imponga un enfoque propio del ecologismo radical que busca exclusivamente objetivos ambientales y restituir los ríos a su régimen natural sin evaluar ni considerar los efectos sobre las demandas existentes.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “todas las actividades económicas necesitan agua, por lo que reducir la disponibilidad y las garantías perjudicará a la economía (pérdida de producción, de mercados, de PIB), el empleo, la ordenación del territorio… Por ello, debemos encontrar un equilibrio razonable que permita armonizar el buen estado de nuestras masas de agua con la satisfacción de las demandas. Necesitamos que las Administraciones busquen un desarrollo sostenible que armonice la protección del medio ambiente con el bienestar social”.

FENACORE es una asociación sin ánimo de lucro e independiente políticamente, creada en 1955, que agrupa a las entidades dedicadas a la administración del agua para riego, tanto superficial como subterránea, con el objetivo de aunar esfuerzos y voluntades en la defensa de sus legítimos intereses y derechos de uso del agua. En la actualidad, cuenta con más de 700.000 regantes y más de dos millones de hectáreas, es decir, más del 80% del regadío nacional agrupado en comunidades de regantes.

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