Comisión Europea muestra por dónde irán directrices de la próxima PAC

Con la publicación de un listado de posibles líneas de ayudas a los eco-esquemas

La Comisión Europea ha publicado una lista de posibles prácticas agrarias que en la próxima Política Agrícola Común pueden recibir apoyo a través de los denominados eco-esquemas contemplados en la reforma de la PAC, que entrará en vigor en 2023. Entre ellas figuran la agricultura ecológica, la rotación de cultivos con leguminosas, la agricultura de conservación o los planes de gestión de los nutrientes.

Desde Europa recuerdan que los denominados eco-esquemas son un nuevo instrumento para compensar a los agricultores y ganaderos que opten por prácticas beneficiosas para el medio ambiente y el clima que vayan más allá de las establecidas con carácter obligatorio en la futura condicionalidad.

El listado recoge varias prácticas que persiguen objetivos como mejorar y proteger la calidad de las aguas y reducir la presión sobre este recurso; mitigar y adaptarse al cambio climático; prevenir la degradación de los suelos; proteger la biodiversidad; reducir el uso de pesticidas y hacer un uso más sostenible de los mismos o mejorar el bienestar animal y frenar la resistencia a los antibióticos.

Además, contempla otras como el control integrado de plagas; el uso de plantas más resistentes al cambio climático o la utilización de especies en las praderas que favorezcan la biodiversidad.

Respecto a la ganadería recoge acciones como planes de alimentación del ganado que contemplen análisis de los alimentos y del agua; planes para reducir el riesgo de infecciones que requieran del uso de antibióticos o proporcionar al ganado un acceso regular a espacios al aire libre.

La lista de la CE también incluye prácticas de la agricultura de precisión, medidas para reducir la contaminación del agua, el aire y el suelo derivada de un exceso de nutrientes o la gestión adecuada de residuos.

Entre los objetivos generales recoge la reducción a la mitad del uso de pesticidas para 2030 y lograr que al menos un 25% de cultivos sean orgánicos con vistas al mismo año. Otra de las metas es bajar a la mitad la utilización de antibióticos en animales también en 2030.

En la silvicultura, serán subvencionados, por ejemplo, el establecimiento de sistemas de pastoreo de alta diversidad o la reducción del uso de fertilizantes.

También se compensará a los productores que lleven a cabo un adecuado manejo de los residuos o los que recurran a cultivos de precisión para reducir el uso de agua, fertilizantes o productos fitosanitarios.

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