¿Es conveniente lastrar los neumáticos de los tractores con agua?

El lastrado hidráulico o hidroinflado es una práctica que sigue generando mucho debate entre agricultores y ganaderos

Neumático tractor

El lastrado hidráulico o hidroinflado consiste en rellenar los neumáticos de tractores y otras maquinarías agrícolas parcialmente con algún líquido, que normalmente es agua. Hay países en los que en lugar de utilizar agua se utilizan melazas, que son más densas que el agua, y por lo tanto permiten añadir más peso con el mismo volumen.

Una de las ventajas del agua en las ruedas es que es un “peso muy barato”. Pero también tiene otras ventajas: baja el centro de gravedad del tractor y esto puede ser determinante cuando se trabaja en ladera, pero también tiene detractores.

En la web especializada llantrac, explican que lastrar una llanta es una práctica común mediante el cual se agrega peso a las ruedas del tractor para incrementar su desempeño y productividad, en la gran mayoría de los casos se hace con agua y lo más recomendado es no exceder el 75% de agua en los neumáticos diagonales y 40% en el caso de los radiales para que las llantas conserven sus propiedades de flexión y amortiguación, además de no dejar de usar una adecuada presión de aire.

Pros y contras de lastrar con agua llantas agrícolas

Además, relatan los pros y las contras de esta práctica:

Ventajas

-Mejor tracción.

-Un lastre adecuado evita que el tractor patine sobre el terreno, los tractores suelen ser equipos ligeros y la labor demanda un poco más de agarre para ser correctamente ejecutada.

-Menos desgaste de las barras de tracción.

-Evitar los deslizamientos de la llanta agrícola traen como consecuencia un menor desgaste de las barras de tracción del neumático y por lo tanto, menos probabilidades de que se desprenda.

-A diferencia de usar contrapesos, el agua es claramente un competidor más barato.

Desventajas

-Incremento del gasto de combustible.

-El peso extra demanda más potencia del motor para mover al equipo.

-Mayor compactación del suelo.

-Afectando la productividad de los terrenos y finalmente de la cosecha.

-Mayor inestabilidad.

-El cambio en la distribución de los pesos del tractor también demanda aceleraciones y frenado súbitos, lo que termina repercutiendo en los frenos.

Algunos técnicos y fabricantes desaconsejan esta práctica, argumentando que no sólo perjudica a las cubiertas, sino también al equipo y al terreno por donde se transita. En la web maquinac recogen que técnicos de Bridgestone-Firestone afirman que, por las características tecnológicas de los compuestos, no es recomendable colocar agua en las cubiertas de los equipos.

“La maquinaria agrícola, principalmente los tractores, tienen prestaciones que desaconsejan llenar sus ruedas de agua, una costumbre que perjudica a los neumáticos, al vehículo y al propio terreno por el que circula o trabaja”, sostienen desde el servicio técnico en agricultura de Bridgestone, añadiendo que la clave está en “ajustar muy bien la presión de los neumáticos a las condiciones de uso en cada caso”.

Otros fabricantes, como Trelleborg, informan que si se debe recurrir al lastre con agua, sus cámaras garantizan una estanqueidad total, asegurando el mantenimiento de la presión con un volumen de aire bajo y, al mismo tiempo, sin renunciar a la capacidad de mover cargas elevadas.

Desde masquemaquina indican que el uso de esta práctica se fundamenta en tres cuestiones previas: ¿Qué trabajo se va a realizar?, ¿Cuál es o puede ser el peso del tractor sin agua? y ¿Qué tipo de neumático calzas?

Añaden que el lastre es una forma económica de aumentar la tracción. Sus ventajas derivan de la capacidad de disminuir el deslizamiento que a su vez se traduce en un ahorro de combustible. La labor de un buen tractorista consiste en saber acondicionar su tractor para que tire de los aperos con la máxima eficiencia posible. La regulación del peso, el reparto del mismo y la regulación del apero en cuanto a transferencia de peso a las ruedas motrices son parámetros principales en la consecución del objetivo.

Tipos de lastre

-Lastre líquido: Se consigue introduciendo líquido dentro de las ruedas hasta un porcentaje próximo al 75 % del volumen del neumático.

-Lastre sólido: Se puede poner en los discos de las ruedas, en el soporte delantero o incluso en la “barriga” del tractor.

El peso, y por lo tanto el lastre, debe ir en función de la labor a realizar, pero además existe un límite máximo que se debe respetar siguiendo las indicaciones del fabricante. Además, se debe ser muy riguroso con no sobrepasar la carga máxima del neumático a la velocidad máxima de desplazamiento, apuntan desde la web especializada.

Este asunto es tema de debate en diversos foros agrarios, como agroterra, donde hay seguidores y detractores. Entre las opiniones, algunos afirman que lo más importante es que sólo se debe usar agua en la labor o tarea que lo requiera. De aquí el principal inconveniente, ya que se deja puesta y a lo mejor sólo hace falta un par de días al año. El resto del tiempo supone un sobrepeso y, por tanto, mayor consumo. Otras apuntan que es una práctica valida solo para tractores ligeros, de poco peso y baja potencia.

 

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