El portal especializado Abastores ha realizado su análisis periódico del mercado de los cereales, destacando esta semana tres claves:
Mercado nacional débil
Amplia oferta de grano, poca demanda y agricultores reticentes a vender presionan a la baja los precios, con caídas de hasta 2 € en el trigo.
Rebote en Chicago
Compras de fondos impulsan al alza trigo y maíz, rompiendo la racha de descensos y apoyados por mayores exportaciones de EE. UU.
Europa en pausa
Repunte de precios tras marcar mínimos, pero con poca actividad por agosto y el calor extremo amenazando cultivos.
El mercado de grano nacional atraviesa una fase marcada por una amplia disponibilidad de producto y una demanda limitada. A esto se suma la reticencia de los agricultores a vender a los precios actuales y la baja actividad típica de agosto.
En este contexto, el trigo vuelve a registrar descensos de entre 1 € y 2 € en lonjas como León y Segovia, consolidando una tendencia propia que se aleja del comportamiento observado en los mercados internacionales. El maíz por su lado, registró subidas de 2€/Tm al inicio de semana en la lonja de Salamanca y repitió en la del miércoles de León.
Mercado internacional
Estados Unidos
Tras un inicio de semana con caídas continuas y nuevos mínimos, los precios en Chicago repuntaron el jueves, impulsados por compras de fondos. El maíz recuperó los niveles del lunes para el contrato de diciembre de 2025 y el trigo también cerró al alza, favorecido por el incremento de las ventas de exportación gracias a la mayor competitividad de los orígenes estadounidenses.
Europa
El miércoles los precios marcaron nuevos mínimos, pero repuntaron el jueves tanto en Euronext como en el mercado físico. No obstante, la actividad sigue siendo reducida por el menor número de operadores activos en agosto.
En el frente productivo, las condiciones más secas en Alemania y Polonia deberían permitir reanudar las labores de cosecha la próxima semana.
Mientras tanto, la intensa ola de calor prevista para amplias zonas de Europa —especialmente en Francia y Europa del Este— se perfila como un factor determinante, ya que afecta directamente a los cultivos de primavera que aún permanecen en el campo.
























