La Sectorial de Aceite de Oliva y Aceituna de ASAJA se ha reunido para analizar la evolución de la actual campaña, constatando que la producción final de aceite de oliva será inferior a las estimaciones iniciales.
Tren de borrascas
El principal factor detrás de este descenso ha sido el tren de borrascas registrado entre enero y febrero, que ha dificultado enormemente las labores de recogida, especialmente en Andalucía.
Aunque las lluvias han sido abundantes, en varios episodios las borrascas llegaron acompañadas de fuertes vientos que provocaron la caída de una gran cantidad de aceituna que aún no había sido cosechada.
Además, en determinadas zonas la gran cantidad de litros acumulados ha llegado a provocar inundaciones en olivares. Como consecuencia de esta situación, una parte importante de la aceituna ha terminado en el suelo, lo que provoca una depreciación del producto.
Falta de mano de obra
A ello se suma la falta de mano de obra, que impide recoger parte de esa aceituna caída, lo que reducirá la producción final y hará imposible alcanzar las estimaciones iniciales de la campaña.
En estos momentos la recogida está prácticamente finalizada. En Castilla-La Mancha, Levante y Extremadura las almazaras ya han cerrado, mientras que en Andalucía en la mayoría de las zonas la campaña está prácticamente concluida, quedando únicamente algunos olivares por recoger.
Habrá que esperar a finales de marzo para disponer de los datos definitivos, aunque todo apunta a que la producción final será inferior a la de la campaña pasada.
1.193.766,59 toneladas
Según los datos provisionales de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, la producción de aceite de oliva durante el mes de febrero ha sido de 141.135,43 toneladas, lo que sitúa la producción acumulada en 1.193.766,59 toneladas.
En la campaña pasada, por estas mismas fechas, la producción acumulada alcanzaba 1.391.019 toneladas, lo que supone un 14 % menos que en campaña anterior.
Desde ASAJA consideran que, a la vista de estos datos y de las dificultades registradas durante la recogida, la producción final será inferior a las estimaciones iniciales.
A pesar de ello, las salidas de aceite de oliva de las almazaras están siendo positivas, con un acumulado de 624.016 toneladas en lo que va de campaña.
Existencias totales
En cuanto a las existencias totales a 28 de febrero, se sitúan en 974.469,6 toneladas, de las que 738.954,9 toneladas están en manos de las almazaras, 227.423,4 toneladas en la industria envasadora —194.423,22 toneladas en graneles y 33.000 toneladas envasadas— y 8.091,3 toneladas en el Patrimonio Comunal Olivarero.
La producción final de aceite de oliva rondará 1,2 millones de toneladas
Si se mantiene el actual ritmo de salidas, todo indica que se llegará a la próxima campaña con un enlace mínimo.
Sin embargo, y pese a la previsión de una menor producción y al buen comportamiento de las salidas, el precio del aceite de oliva ha mostrado una tendencia a la baja durante las tres últimas semanas, una situación que desde ASAJA consideran difícil de comprender.
La organización entiende que, con una menor oferta y un buen ritmo de comercialización, el precio debería reflejar esta situación.
Incertidumbre internacional
A este escenario se suma además la incertidumbre internacional. La actual situación geopolítica marcada por la guerra de Irán está provocando un aumento considerable del precio del gasóleo y de los fertilizantes, precisamente en plena época de preparación del olivar y de abonado.
Este encarecimiento de los insumos en un momento clave del calendario agronómico supondrá un incremento significativo de los costes de producción para los agricultores.


























