Miguel Padilla no se presentará a la reelección como Secretario General de COAG en la XVI Asamblea General de la organización que tendrá lugar los próximos 21 y 22 de mayo en Madrid.
Padilla ha anunciado que durante la próxima Asamblea General pondrá punto y final a una intensa trayectoria de 32 años en el sindicalismo agrario. Deja todas las responsabilidades para dedicarse a su explotación profesional agraria, que gestiona desde 1.995en Lorca, (Murcia).
Trayectoria
Agricultor y ganadero profesional en Lorca (Murcia), gestiona desde hace más de 30 años una explotación mixta dedicada al cultivo de productos hortofrutícolas y a la producción de energía fotovoltaica. Aunque cursó estudios de Derecho en la Universidad de Murcia, siempre se ha dedicado de forma profesional a la actividad agraria.
Desde 2012 a 2020 fue Presidente de COAG-Murcia, cargo que compaginó con el de responsable de Organización de la Comisión Ejecutiva de COAG a nivel nacional. Además, ha sido patrono de la Fundación “Agricultura VIVA” y y miembro del Comité Económico y Social de la Región de Murcia. Entre otras responsabilidades, Miguel Padilla también ha sido Presidente de COAG Lorca, Presidente de la Cooperativa SUAGRILORCA y vocal de la Comunidad de Regantes de Lorca.
Durante la última Asamblea General de COAG, celebrada en octubre de 2021 en Madrid, fue elegido Secretario General de COAG a nivel nacional, cargo que ostenta en la actualidad.
Etapa a nivel nacional
Durante su etapa a nivel nacional, su voz ha sido una de las más firmes y constantes en el rechazo a la competencia desleal que ejercen las importaciones agrarias procedentes de terceros países que no respetan los mismos estándares sanitarios, medioambientales y laborales exigidos a los productores europeos.
Ha combatido con especial determinación los sucesivos acuerdos de libre comercio impulsados por la Unión Europea, desde el Mercosur hasta los tratados con Marruecos, denunciando públicamente que suponen una amenaza directa a la viabilidad de miles de explotaciones agrarias españolas y una flagrante contradicción con los objetivos de las políticas de la UE. Su posición ha sido siempre que la reciprocidad en las condiciones de producción no es un capricho proteccionista, sino una cuestión elemental de justicia y coherencia política.
Igualmente destacada ha sido su labor para dignificar la figura del agricultor profesional y luchar contra todos aquellos aspectos del contexto económico, social y climático que dificultan la rentabilidad de las explotaciones agrarias. Paralela y estrechamente vinculada a esta batalla, ha alzado la voz de manera reiterada ante el acaparamiento de las mejores tierras agrícolas y los derechos de agua de fondos de inversión especulativos, que acceden a los recursos productivos del campo no para producir alimentos, sino para rentabilizar activos financieros. Una tendencia que, de no frenarse, pone en riesgo el modelo de agricultura familiar y profesional que COAG defiende desde su fundación, y que vacía de futuro a comarcas enteras del medio rural español.
Agricultor y ganadero profesional
Frente a ambas amenazas, ha sostenido con firmeza que el agricultor y el ganadero profesional deben ser la prioridad de cualquier política agraria seria. No como concesión retórica, sino como reconocimiento explícito de su papel insustituible como garantes de la seguridad alimentaria, custodios del territorio y motor del desarrollo económico y social del mundo rural.
Esta convicción ha guiado su actuación tanto en las mesas de negociación con la Administración como en los foros europeos, reclamando políticas que pongan a las personas que trabajan la tierra en el centro, y no en los márgenes, de las decisiones que afectan al futuro del campo.























