El ‘olivar vivo’: por qué las abejas son clave en un cultivo que no las necesita

Día Mundial de las Abejas

olivos

Aunque el olivo es un cultivo principalmente anemófilo -es decir, que se poliniza gracias a la acción del viento y no de los insectos-, las abejas se han convertido en un aliado estratégico e indispensable para el futuro del sector oleícola.

Con motivo del Día Mundial de las Abejas, Grupo Interóleo ha querido romper un mito y poner el foco en la importancia vital que tienen los polinizadores para proteger el suelo y garantizar la sostenibilidad del olivar mediterráneo, uno de los ecosistemas agrícolas más emblemáticos del sur de Europa.

Flora silvestre

El secreto radica en la flora silvestre. Las abejas desempeñan un papel esencial en el equilibrio ecológico del campo al polinizar las cubiertas vegetales presentes entre las calles del cultivo.

Estas alfombras verdes, cada vez más implantadas en las explotaciones vinculadas a Grupo Interóleo, no solo generan alimento y refugio para los insectos beneficiosos, sino que son la principal barrera para combatir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar la materia orgánica de unos suelos amenazados por la desertificación y el cambio climático.

«Cuando protegemos a las abejas, protegemos también la biodiversidad del olivar y la sostenibilidad futura del campo. Un olivar vivo no es solo un lugar donde se producen aceitunas; es un ecosistema complejo donde plantas, insectos, aves y suelo trabajan en un equilibrio perfecto», destaca Mariela Valdivia, responsable de Asesoramiento al Socio de Grupo Interóleo.

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