El Grupo de Expertos de Tomate del Observatorio del mercado de frutas y hortalizas de la Comisión Europea, compuesto por responsables de la CE y representantes sectoriales de los Estados miembros, entre ellos, España, Países Bajos, Bélgica y Polonia, se reunió esta semana en Bruselas para abordar la situación del tomate fresco, el comercio con países terceros, las perspectivas del mercado hasta 2035 y la evolución de precios entre los principales puntos del orden del día.
España
En el análisis nacional, la delegación española, de la que formó parte el director de FEPEX, Ignacio Antequera, presentó la evolución de la campaña 2025/2026, caracterizada por una superficie relativamente estable y por un descenso de la producción cercano al 2%.
Entre las causas se señalaron la utilización de variedades resistentes a virus, pero menos productivas, los problemas fitosanitarios y unas condiciones climatológicas adversas.
A pesar de ello, se destacó también la gran capacidad de adaptación del sector español a las circunstancias adversas y consiguiendo cumplir con sus compromisos comerciales, e incrementando así la confianza de sus clientes.
La representación española incidió también en la fuerte presión de los costes de producción, habiéndose experimentado en los últimos meses un nuevo repunte de los costes relacionados con energía, fertilizantes y derivados del petróleo.
En concreto, se señalaron incrementos del 16% en energía y transporte sobre condiciones consideradas normales y del 18% en plásticos, envases y embalajes. Por ello, pese al buen comportamiento de los precios durante la campaña, se advirtió de que la rentabilidad de los productores no ha experimentado una mejora equivalente.
La delegación española expuso también la especial preocupación por el tomate cherry, con una pérdida de superficie, especialmente de cherry suelto, vinculándola a la competencia de Marruecos y a las diferencias existentes en costes laborales y condiciones regulatorias.
Bajos precios del producto marroquí
También se señaló que los bajos precios del producto marroquí ejercieron presión sobre los precios del cherry español.
La competencia de países terceros fue una preocupación compartida por representantes de distintos Estados miembros. Los datos presentados sobre comercio exterior cifraron las importaciones comunitarias de tomate fresco procedentes de terceros países en 773.000 toneladas, de las que 527.000 toneladas correspondieron a Marruecos.
Las exportaciones de la UE a países terceros se situaron en 383.000 toneladas, dirigidas fundamentalmente a Reino Unido, con 279.000 toneladas.
La situación descrita por los representantes de otros Estados miembros mostró que buena parte de estos problemas son comunes al conjunto de la producción europea. Bélgica, Países Bajos y Polonia destacaron problemas sufridos por las olas de calor recientes, por las lluvias, el virus del rugoso y por los elevados costes energéticos que son un factor de producción tan importante en estos orígenes.
Perspectivas del mercado del tomate
Para FEPEX, otro de los puntos relevantes de la reunión fue la discusión sobre las perspectivas del mercado del tomate para los próximos 10 años.
Según las condiciones actuales, un estudio independiente prevé un descenso de la producción en España del 1,2%, asociado a la competencia de países extracomunitarios, la pérdida de competitividad por los altos costes y las dificultades de acceso a mano de obra.
En cuanto al consumo, en la reunión se destacó la creciente cautela de los consumidores europeos ante la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre económica, una situación que está modificando los hábitos de compra.
En tomate, se expuso el caso de Francia, donde el aumento del consumo favorecido por las temperaturas se vio posteriormente frenado por el fuerte incremento de los precios, provocando una importante contracción de la demanda. Para España, los datos presentados reflejaron un descenso del 0,5% en el consumo de hortalizas.
De cara a los próximos años, las perspectivas presentadas por la Universidad de Wageningen apuntan a una evolución relativamente estable del consumo de tomate, con un crecimiento moderado de entre el 0,3% y el 0,6% en España y Países Bajos.



























