¿Qué es y cómo afecta la lepra del olivo?

Recomendaciones de Producción Integrada para el control de la enfermedad

olivos

La lepra del olivo, causada por el hongo Phlyctema vagabunda (Neofabraea vagabunda), puede afectar a frutos, hojas y ramas, provocando daños que afectan tanto al estado sanitario del árbol como a la calidad de la cosecha.

La presencia de síntomas y las condiciones ambientales favorables hacen necesario prestar atención a su seguimiento, especialmente en los periodos lluviosos, como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) y recoge ASAJA Jaén.

El Reglamento Específico de Producción Integrada de Olivar refuerza la importancia de la observación y la prevención, priorizando el seguimiento del cultivo y la detección temprana para valorar el riesgo y decidir las actuaciones más adecuadas antes de que la enfermedad avance.

Estimación del riesgo

La estimación del riesgo debe realizarse en función de la época del año y del estado fenológico del cultivo. En los frutos, se iniciará la observación visual de síntomas al comienzo del envero, mientras que en hojas y ramas esta se llevará a cabo desde finales del invierno hasta principios de la primavera.

La presencia de síntomas, unido a antecedentes en la campaña anterior y la existencia de condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad, debe ser la base para valorar el riesgo. También es importante prestar atención a las zonas endémicas, donde la enfermedad se viene observando de una forma recurrente.

Se contemplan medidas culturales dirigidas a prevenir el desarrollo de la enfermedad y reducir las fuentes de inóculo. Entre ellas:

-Evitar copas densas y favorecer la aireación, mediante un manejo adecuado de la vegetación que contribuya a reducir las condiciones favorables para la enfermedad.

-Evitar la formación de heridas durante las labores de cultivo, ya que determinadas lesiones pueden favorecer la infección.

-Retirar, siempre que sea posible, los restos vegetales afectados que permanezcan en el suelo, para reducir las posibles fuentes de inóculo en la parcela.

-En las nuevas plantaciones situadas en zonas donde se haya detectado la enfermedad, priorizar el uso de variedades resistentes o menos susceptibles a la lepra.

-Adelantar la recolección cuando sea viable, con el objetivo de prevenir la infección de nuevos frutos.

Manejo habitual del cultivo

Estas actuaciones deben integrarse en el manejo habitual del cultivo y adaptarse a las características de cada parcela, los antecedentes sanitarios y la evolución de las condiciones meteorológicas.

Según el Reglamento el periodo de observación para valorar los criterios de intervención va desde el otoño hasta principios del invierno, antes de las lluvias, así como inmediatamente después de aquellas actividades o actuaciones que puedan provocar heridas.

La necesidad de realizar o no un tratamiento, se determinará a partir de la presencia de síntomas, los daños observados en campañas anteriores y las condiciones ambientales favorables para el desarrollo de la enfermedad. De este modo, se evitarán tratamientos innecesarios y se actuará únicamente cuando exista una justificación técnica.

En caso necesario se utilizarán los productos fitosanitarios autorizados para este uso y registrados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La prevención, el seguimiento continuo y la aplicación de medidas culturales adecuadas son herramientas esenciales para reducir los daños de la lepra y proteger la producción y la calidad de la aceituna.

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