El greening favorece la disminución de explotaciones de monocultivo

El FEGA elabora un informe sobre la aplicación del pago para prácticas beneficiosas para el clima y el medio ambiente (Pago Verde) de la campaña 2018

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) ha publicado un informe sobre los resultados alcanzados por el greening en su aplicación, concluyendo, según extrae de su análisis Unión de Uniones, que ha provocado en los últimos 5 años una reducción muy importante de las explotaciones de monocultivo de más de 10 hectáreas, que han pasado de representar un 14% en 2014, a sólo un 5 % en 2018.

El mantenimiento de las superficies de pastos permanentes y el incremento de las superficies de cultivos fijadores de nitrógeno son las otras dos consecuencias de la aplicación de estas prácticas.

La anterior Reforma de la PAC trajo, ligada a una ayuda directa complementaria al pago básico, la obligación de realizar determinadas prácticas agrarias beneficiosas para el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático (conocido como greening). Dichas prácticas consistían en la diversificación de cultivos, el mantenimiento de los pastos permanentes y el mantenimiento de un mínimo de un 5 % de superficies de interés ecológico en las explotaciones.

Mayor diversidad de cultivos

En cuanto a la práctica de diversificación de cultivos, que obliga a las explotaciones de más de 10 hectáreas a introducir (en función de su tamaño) varias producciones diferentes, se ha conseguido el efecto de reducir de forma importante el número de explotaciones monocultivo, que han pasado de ser en 2014 un total de 24.175 (hablamos de las de más de 10 hectáreas y del año antes de la aplicación de la medida) a 8.111 el ejercicio pasado.

De igual manera, las que tenían sólo 2 cultivos en 2014, que eran 44.596, han pasado a 17.367 en 2018. Por el contrario, como es lógico, han aumentado las explotaciones que han declarado en la PAC un mayor número de cultivos distintos, de forma que, por encima de cuatro, se ha pasado de las 65.354 de 2014, a superar las 100.000 en 2017 y 2018.

En cuanto a la conservación de pastos permanentes, la obligación, que ha de cumplirse a nivel de Estado y no explotación por explotación, consiste en que la relación entre los pastos permanentes y la superficie agraria total no se reduzca en más de un 5%.

España ha cumplido sobradamente esa condición, e incluso ha aumentado la superficie declarada como pastos permanentes, desde los 4,9 millones de hectáreas en 2015, a los 5,76 millones en 2018, de manera que de representar el 26,2 %, su presencia se ha incrementado hasta el 27,7%.

Superficies de Interés ecológico (SIE)

Esta medida concreta obliga a respetar un 5% de la superficie de cultivo de la explotación como “de interés ecológico”, bien sea con barbechos, con cultivos fijadores de nitrógeno al suelo o con superficies forestales. Aquí hay que tener en cuenta el cambio de normativa producido en 2018, cuando se introdujo la exigencia adicional de no utilizar fitosanitarios en los recintos declarados como SIE. Hasta entonces, las superficies SIE se declaraban “por exceso”, mientras que, desde el pasado año, se ha ajustado la declaración a las que realmente quedaban sujetas al compromiso. Esto habría producido una reducción nominal de las superficies SIE declaradas en 2018, que no se corresponde con la realidad.

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