La pérdida de cultivos por la sequía pone en guardia a los agricultores

La pérdida de cultivos como el arroz, la uva, la aceituna o el cereal por efecto de la sequía ha puesto en guardia a los agricultores españoles, que se ven obligados a acometer cambios en la producción ante el futuro incierto que se abre ante ellos como consecuencia del cambio climático.

Las intensas olas de calor en verano, con temperaturas récord por encima de los 40 grados centígrados, y la falta de precipitaciones han repercutido en un descenso del agua disponible, con los embalses al 39,2 % de su capacidad en España, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Cosechas “bastante preocupantes”

El presidente de la organización agraria Asaja, Pedro Barato, explica a Efeagro que las previsiones de cosecha son «bastante preocupantes», con un descenso en la producción de cereales, una campaña muy corta en aceituna de mesa y aceite, y calibres menores de fruta dulce, sobre todo de melocotón y nectarina.

«Hemos adelantado la vendimia en el Marco de Jerez, Montilla, Penedès y Canarias casi un mes y la consecuencia es tener entre un 25 y un 30 % menos de uva; mientras que en La Mancha y La Rioja muchos racimos se están secando por falta de agua», apunta Barato.

Las restricciones han llevado a una reducción en decenas de miles de hectáreas del cultivo de arroz, maíz y tomate este año, a lo que se suma el sacrificio de un mayor número de animales en la ganadería, tanto de ovino como de vacuno, y el uso de cisternas para llevar el agua a muchos pueblos, según el representante de Asaja.

Abandono de la actividad ganadera

«Los agricultores se están adaptando muy mal y con resignación. Se está produciendo un abandono muy grande de la actividad, todavía mayor en la ganadería», asegura Barato, que lamenta los incrementos «desorbitados» de los costes de producción y pide que se aplique la ley de la cadena alimentaria.

Regadíos bajo mínimos: ¿Cambio de cultivos?

La situación es especialmente alarmante en cuencas como la del río Guadalquivir, cuya margen derecha se prevé que entre en sequía prolongada en octubre y donde no hay excepciones para ningún cultivo en el desembalse de 600 hectómetros cúbicos, acordado el pasado mayo.

En la cuenca del Guadiana este año se han producido recortes del 40 % en el uso agrícola y en la del Duero hay complicaciones en el riego de la mayoría de los sistemas agrarios de Castilla y León, según las respectivas confederaciones hidrográficas.

En los regadíos de esas cuencas, el director técnico de COAG, José Luis Miguel, subraya que «no se pueden plantar y regar los cultivos habituales, sino que hay que retirar tareas de riego o bien cambiar los cultivos por otros que necesitan menos agua», lo que está impactando en las producciones de verano.

En secano, donde el agua es el factor limitante, Miguel afirma que actualmente se están viendo afectados en muchas zonas cultivos leñosos como el viñedo y el olivar, que incluso entran en paradas vegetativas y sufren problemas de cuajado de fruto.

Nuevas inversiones

En opinión del responsable de COAG, los cultivos alternativos plantean nuevos desafíos.

«Puedes tener un tipo de tomate y poner en su lugar un girasol para sacarlo adelante con un poco de agua, pero no es comparable: estamos dejando sin funcionamiento a toda la industria de transformación y manipulado de tomate que hay detrás, con implicaciones importantes, aparte de que el rendimiento económico de uno y otro no tiene nada que ver», precisa.

De cara al futuro, Miguel llama a acometer obras de regadío, como se está haciendo en parte con los fondos europeos de recuperación, para gastar menos agua, evitar pérdidas y mejorar el almacenamiento de manera estructural.

Fuentes de UPA recuerdan que las restricciones al regadío en varias cuencas ya se iniciaron hace varios meses, cuando las confederaciones asignaron cantidades de agua inferiores a las habituales, si bien el calor del verano ha agravado todavía más la situación.

Coinciden en que las cosechas de cereal, olivar y uva serán menores a las de otros años, mientras que en los cultivos hortícolas, a pesar de aguantar mejor, tampoco se ha producido una correcta maduración de la fruta, tanto en la de pepita como en la de hueso.

UPA también advierte de que la ganadería está sufriendo las consecuencias, afrontando grandes sobrecostes por la refrigeración de las granjas en intensivo y la necesidad de llevar agua a los animales de extensivo para que puedan hidratarse, puesto que se han secado muchas charcas.

Los productores se están adaptando a las nuevas circunstancias, invirtiendo en el autoconsumo energético pese a la falta de ayudas y apostando por semillas más resistentes a la sequía, según la organización, que pide igualmente la modernización del regadío y de otras infraestructuras para aprovechar más el agua disponible. Belén Delgado. EFEAGRO.

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