Ahorrar en la factura de la luz mientras ayudas al planeta

tarifa luz

En plena crisis energética, con las tarifas de la luz en escalada diaria, resulta imprescindible comprender el funcionamiento del sector para poder controlar el gasto y poder comparar con criterio las diferentes opciones disponibles en el mercado.

En primer lugar, es importante conocer la terminología y los diferentes conceptos que se nos facturan:

Coste fijo: es el importe asociado a la potencia contratada. Lo que se paga por disponer del servicio de suministro eléctrico. Es independiente del consumo. Su cálculo se estipula por kilovatio contratado por día, mes o año. Es posible que ajustando la potencia contratada, se pueda ahorrar bastante. EnergyGO ofrece un servicio de optimización de potencia con el que se reducen de media unos 60 euros anuales.

Coste variable: el generado en función del consumo eléctrico durante el período de facturación. Se mide en euros por kilovatio hora. Cuanto mayor se consume, aumenta este importe, que depende de las rutinas y hábitos de consumo de cada usuario.

En el mercado encontramos dos modalidades de tarifas de la luz:

Los contratos de tarifa fija: con un único precio de kW/ hora, que se mantiene en cualquier franja horaria.

Los contratos de tarifa variable: en los que el precio por kW/ hora oscila en función del día o la hora. En determinadas franjas horarias el consumo tendrá un precio punta; en otras, un precio llano; y en las menos habituales, un precio valle.

En los últimos años, ha crecido el interés de los españoles en moderar el consumo, no solo para ahorrar sino también pensando en el medio ambiente. Cada vez son más quienes optan por las fuentes de energía más sostenibles. Es el caso de la energía de EnergyGO, que conscientes de que en España tenemos la suerte de contar con muchísimas horas de sol al año, ha logrado que su energía proceda al 100% de fuentes renovables, producida en territorio nacional por lo que cada cliente deja de emitir más de media tonelada de CO₂, el equivalente a plantar unos 200 árboles.

Además del uso de energías más sostenibles, existen prácticas que podemos comenzar a aplicar para realizar un consumo responsable, como por ejemplo:

  1. Utiliza la luz con cabeza: parece obvio, pero no siempre se cumple. Evita dejar encendidas las luces al salir, aprovecha al máximo la luz del sol, elige qué luz encender y cuáles no son necesarias para la actividad que estés realizando y lograrás ahorrar a medio y largo plazo.
  2. Pásate al LED: aunque requiera invertir en el cambio, sin duda merece la pena.
  3. Olvídate del «stand by»: no por darle al botón de off, los aparatos electrónicos dejan de consumir energía. Dejar los cargadores de móviles y portátiles siempre enchufados a la red produce un gasto relevante a lo largo del año. Utilizar regletas o enchufes inteligentes te permitirán apagarlos con mayor comodidad y reducir tu consumo.
  4. Prudencia con el termostato: Ni utilizar manta en verano ni abrir las ventanas con la calefacción. Es importante tratar de que la vivienda este a una temperatura acorde con la época del año, que nos resulte cómoda y segura, pero sin exagerar. Los expertos recomiendas unos 20/ 23 grados en invierno y unos 22/ 25 grados en verano. Existen termostatos digitales que permiten programarlos y lograr la temperatura óptima evitando derroches innecesarios.

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