La Serranía de Cuenca se moviliza contra la ganadería industrial

Con diversos actos durante el fin de semana

La plataforma ‘Serranía Limpia y Viva’, constituida en junio de 2018 por vecinos de Portilla, Zarzuela y Villalba de la Sierra, convocaba este fin de semana a los vecinos de estas localidades conquenses a una asamblea informativa para comunicarles la constitución de la citada plataforma en asociación. El acto tuvo lugar Villalba de la Sierra, con la asistencia de unas 500 personas. Además, se realizó un resumen de las actividades llevadas a cabo por la plataforma desde su constitución. La mesa informativa estaba formada por Amador Martínez, alcalde de Villalba de la Sierra, María José Peralta, Juan Expósito y Manolo Moreno de ‘Serranía Limpia y Viva’, Remedios Bobillo, de ‘Pueblos Vivos’ y María Andrés, de Ecologistas en Acción.

Además, el domingo realizaron una cadena humana desde el área recreativa ‘El Remolino’ hasta la parcela del proyecto de macrogranja de zarzuela. Más de medio millar de vecinos formaron la cadena entre los dos parajes separados por 800 metros. Él REMOLINO es una zona muy popular entre la gente de la zona, así como entre turistas y visitantes.

La pretensión de instalar una macrogranja porcina por parte de ICPOR (empresa asociada a INCARLOPSA) en la misma puerta del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y las “nefastas consecuencias ambientales y sociales” que de ello podrían derivarse fue el detonante para que estas tres poblaciones se pusieran “en pie de guerra para evitar a toda costa que se perturbe el medio ambiente , la forma de vida y la tranquilidad de sus pequeños municipios dedicados principalmente a la ganadería extensiva , agricultura y turismo de naturaleza”, señalan los convocantes.

Con estos actos pretenden llamar la atención de la administración y de todos los ciudadanos, para frenar el avance de la ganadería industrial en Castilla-La Mancha y en España. ‘Pueblos Vivos Cuenca’ sigue insistiendo en que es necesaria una planificación estratégica del sector, tal y como se ha hecho con la ganadería extensiva, examinando y definiendo previamente hasta donde se puede llegar con este tipo de ganadería industrial para controlar los efectos adversos que tiene en cuanto a contaminación del aire y las masas de agua. Por ese motivo, -apuntan- lo más adecuado sería llevar a cabo, por parte de la Junta de Comunidades, una suspensión de autorizaciones ambientales, como ya han hecho muchos ayuntamientos en materia urbanística, hasta que se tengan los datos definitivos y una planificación ordenada del territorio, competencia del Gobierno regional.

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