Tiempo de vendimia. Francisco Martínez Arroyo. Consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha. Rural Siglo XXI

Ya estamos inmersos en una nueva vendimia. El calendario pasa inexorablemente y el aroma a mosto empieza a sentirse en nuestros pueblos. Vuelve la recogida del fruto del esfuerzo de los viticultores, cada vez más profesionales, y nos vienen a la memoria imágenes de la niñez y el peso de una historia, la nuestra, ligada a las fases de un cultivo que trasciende lo económico, para convertirse en territorio, paisaje y cultura.

El vino, uno de los tres productos que forman, desde hace dos mil años, la llamada tríada de la dieta mediterránea (@dietamed) junto con el aceite de oliva (@AceitesOlivaES) y el trigo (Columela dixit) es un alimento consolidado, ya, en la pirámide de la dieta más saludable del mundo, que recomienda un consumo moderado y ajustado a los usos culturales.

Y tenemos la suerte de ser la primera región del mundo en superficie de viñedo (unas 480.000 hectáreas) viticultores (unos 85.000), elaboración de mosto y vino (23,3 millones de hectolitros de media en esta década), y también, por qué no decirlo, la primera en volumen comercializado.

El sector vitivinícola, quizá el mejor estructurado y organizado en Castilla-La Mancha, ha avanzado mucho en los últimos años. He tenido el privilegio de compartir muchas de las mejoras, de impulsar iniciativas compartidas entre distintos eslabones de la cadena y de trabajar por los retos colectivos en la apuesta por la calidad, trazabilidad, rendimientos, estrategia, mercados o denominaciones de origen, entre otros.

En los últimos dos años hemos elaborado, desde la administración, en colaboración con el sector, y con expertos de la Universidad de Castilla-La Mancha (@uclm_es) un plan estratégico (https://www.castillalamancha.es/gobierno/agriaguaydesrur/actuaciones/plan-estrategico-sector-vitivin%C3%ADcola-de-castilla-la-mancha) que propone una meta, la de alcanzar una facturación global de 2.500 millones de euros en los próximos años, incluyendo el valor económico de la elaboración y comercialización de vino, mosto, alcohol de uso de boca y subproductos.

Calidad

Entre las decisiones ya adoptadas, una reducción del rendimiento por hectárea, tanto en blanco como en tinto, el pago diferenciado de la uva en función de la calidad, sanitaria y de mercado -preferencias de los consumidores-, o la orientación de la línea de reestructuración de viñedo -que ha supuesto la modernización de más de 200.000 hectáreas en las dos ultimas décadas- en función de los mercados internacionales y la pertenencia de los viticultores a una figura de calidad, entre otras prioridades. Paso a paso.

Una de las cuestiones más importantes del plan estratégico es la apuesta por la trazabilidad. Nos propusimos hace tres campañas ir más allá de lo que exige la normativa comunitaria en esta materia, incrementando los aforos de cosecha y los controles en bodega, intensificando la colaboración con otras administraciones. Estos controles exhaustivos, que incluyen también a las entidades de certificación de las 9 denominaciones de origen de la región, también afectan a la elaboración de mosto y de alcohol de uso de boca. Y, por primera vez esta campaña, se ha involucrado a la distribución en esta tarea de control, que tiene como objetivo dar a nuestros compradores y a todos nuestros consumidores la mayor de las garantías sobre la trazabilidad y calidad del vino de Castilla-La Mancha.

Por poner un ejemplo de algunas de las novedades de esta campaña, en la Denominación de Origen (DO) Valdepeñas se ha incorporado la referencia obligatoria a las variedades blancas en la contraetiqueta que acredita el cumplimento del pliego de condiciones de la figura de calidad (única Denominación de Origen que lo exige), y en los vinos tintos crianza, es también obligatorio incorporar la palabra “crianza” en la contraetiqueta, lo que supone una total garantía para los consumidores. En los próximos años, en virtud de un acuerdo en el seno de la Interprofesional de la DO, será también obligatoria la incorporación de las indicaciones “reserva” y “gran reserva” en las contraetiquetas, según los casos.

A la consecución de todos estos objetivos contribuirá también la nueva Ley de la Viña y el Vino, que desarrollaremos con el sector vitivinícola regional esta legislatura.

Mercado

Todo lo anterior es extraordinariamente importante, pero es también imprescindible que el sector se auto regule, bien a través de la Interprofesional del Vino de España (@oive_vino) o de una Interprofesional regional, que, en su caso, podría constituirse. El objetivo debe ser reforzar el compromiso de adaptarse a las exigencias del mercado, alinear la oferta a la demanda, y garantizar un suministro estable -con menos dientes de sierra- al mercado del vino, al del mosto, y al del alcohol de uso de boca, en los que Castilla-La Mancha es líder indiscutible.

Y para competir en los mercados internacionales es imprescindible incrementar la inversión en promoción, en la Unión Europea, y en países terceros (aumentando la participación de las bodegas castellanomanchegas en la línea de ayudas para promoción en países terceros del Programa de Apoyo al Sector del Vino, que debe mantenerse en la futura PAC).

Hoy, el sector regional exporta unos 11 millones de hectolitros y alcanza una facturación en la exportación de más de 700 millones de euros, aumentando el embotellado y las denominaciones de origen, creciendo exponencialmente en nuevos mercados de alto valor añadido, como Japón o Canadá, gracias también al impulso de los acuerdos comerciales firmados por la UE con esos países.

Pero la dependencia de la demanda de graneles por parte de otros países productores, como Francia, Alemania e Italia, sigue siendo muy elevada. Es necesario, pues, mantener los mercados conquistados, y abrirse paso en países con una importante demanda potencial, en los que nos cuesta entrar con marcas, envasados y denominaciones de origen.

Vendimia

Volviendo a lo inminente, la vendimia, la previsión es de unos 20-23 millones de hectolitros, por debajo de la media de los últimos años, y a mucha distancia de los cerca de 29 millones de hectolitros de la campaña pasada. Las estimaciones a nivel nacional podrían situarse entre 39 y 41 millones de hectólitros, muy lejos de los 49 millones de la campaña pasada. Un hecho también a tener en cuenta es que no se espera tampoco una cosecha grande en nuestros principales competidores.

La climatología, y de manera particular las escasas precipitaciones, están ayudando a que la uva entre en bodega, sana y con unos dos grados alcohólicos más que la vendimia pasada, lo que significa, mayor calidad. De hecho, esperamos una vendimia extraordinaria en calidad.

Poca producción, y de calidad, deben significar buenos precios en la venta de mostos y vinos. Para ello, debemos seguir apostando por las denominaciones de origen, y garantizando la trazabilidad. Puede resultar más difícil, pero las bodegas deben seguir el buen camino, que estamos haciendo entre todos. La rentabilidad debe ser para todos los eslabones de la cadena. Y eso solo será posible si todos nos comprometemos.

Y así, año tras año, por septiembre, Castilla-La Mancha, seguirá siendo uvas, mosto y vino.

¡Buena vendimia a todos!

Francisco Martínez Arroyo

Consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha

Rural Siglo XXI

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