Somos la solución. Nunca el problema. Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA)

Las y los profesionales que dedicamos nuestra vida a la agricultura y la ganadería trabajamos en explotaciones familiares que inevitablemente confunden los límites entre lo personal, lo profesional y los aspectos colectivos de nuestro entorno rural.

Esta es una evidencia histórica, que lógicamente ha ido evolucionando con el progreso de los tiempos, de manera desigual en unas u otras áreas del mundo, pero con un condicionante común: nuestra función social es básica para la gestión sostenida de los recursos naturales –tierra, agua, plantas, árboles, ganado…–, la consecuente producción de alimentos que aportamos a la sociedad y, como resultado de todo ello, el mantenimiento de una actividad económica y laboral en el mundo rural que es, lo miremos por donde lo miremos, el único remedio real para luchar contra el despoblamiento.

Resulta paradójico que nos veamos obligados, una y otra vez, a reafirmar esta verdad de perogrullo. Pero lo cierto es que nos enfrentamos a poderosísimas corrientes de opinión que tienden a demonizar a la agricultura y la ganadería como actividades perniciosas, denostables, agresivas y poco recomendables.

Se trata de un discurso lleno de trampas, que suma apoyos en los países más desarrollados, amparado en un supuesto –y falso– ecologismo de ciudad, que se extiende como cliché entre los más jóvenes y se ve impulsado por la facilidad de generar tendencias que favorece la comunicación a través de las redes sociales.

Corrientes de opinión a golpe de “me gusta” y “no me gusta” ante las que solo cabe el respeto. De nada sirve pensar que quienes piensan así están equivocados, ni el enfado o la melancolía. Solo nos queda la movilización y el convencimiento. Ser machacones en la demostración de que nosotros y nosotras, hombres y mujeres que trabajamos y vivimos en el campo, nunca somos el problema, somos la solución.

El primer paso es actuar sobre nuestro entorno más próximo, nosotros mismos. Desterrar cualquier sentimiento de culpa. Ser responsables en nuestro trabajo. No rendirnos. Demostrar que nadie más interesado que un ganadero en el bienestar de sus animales. Nadie más preocupado por la salud de la tierra y el agua que quien depende de ello para vivir. Nadie más involucrado en la supervivencia de sus pueblos que quienes vivimos en ellos.

Tenemos a favor el impulso del viento global que está moviendo los famosos Objetivos de Desarrollo Sostenible. En todos ellos, y son 17, estamos del lado de la solución, nunca del problema. Y que quede claro que, al menos desde UPA, huimos tanto del tenebrismo en que nos quieren ubicar algunos como de la estampa de paraíso de agricultura de jardín que defienden otros. Nuestra visión es real, como la vida misma. Sin dejar de pedir, una y mil veces, precios justos para nuestros productos, porque ese es el argumento final para que el campo no se despueble y nosotros y nosotras podamos seguir aportando nuestro granito de arena hasta garantizar un mundo sostenible y con futuro.

Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA)

 

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