Colmenas inteligentes al servicio de la apicultura española

La apicultura española está encaminada hacia la era digital. El grupo alemán T-Systems y la Universidad Politécnica de Cartagena, han instalado dos colmenas sensorizadas con IoT en Valencia y Cartagena, que permitirán estudiar cómo afectan los factores medioambientales a la producción de miel. El convenio durará un mínimo de dos años.

IoT (Internet de las Cosas) trabaja a través de sensores conformados por distintos elementos como controladores, módulos de memoria y fuentes de alimentación, los cuales recopilar información para procesarla y enviarla a través de una red. Los sensores son capaces de detectar, medir o indicar los cambios que se producen en una magnitud física (humedad, temperatura y presión) y entregan una valoración digital fácil de leer, según información de Zonatech. 

En este caso, los sensores medirán la humedad, la temperatura tanto interior como el exterior y el peso de la colmena, con el objetivo de calcular la producción diaria de la miel.

“Lo que hemos hecho ha sido dotar a las colmenas de una serie de sensores de Internet de las Cosas (IoT) que captan parámetros como la contaminación, el ruido o el cambio en las condiciones climáticas”, explica Eduard Contijoch, ingeniero de T-Systems.

La colmena de Valencia está instalada en el Observatorio Municipal del Árbol (entorno urbano), mientras que la colmena de Cartagena está ubicada en un entorno rural. Contijoch explica que se busca “hacer contraste y comprobar cómo evolucionan los parámetros en función de los factores ambientales”.

Esta metodología ofrecerá una lectura preliminar sobre el hábitat de las abejas. “Detectamos que cuando las abejas se recogen al caer la tarde registran un peso máximo y este peso desciende por la noche un cierto valor, achacable al consumo de miel requerido para mantener la temperatura de su colmena. De ahí podemos deducir cuál es el consumo anual de una colmena. Este dato nos dirá cuánta miel debemos dejar durante la cosecha para que las abejas sobrevivan en los periodos sin floración”, menciona Karim Belhaki, apicultor.

Una tecnología al servicio de la apicultura española 

Los factores medioambientales, la contaminación y el uso de pesticidas son algunas de las amenazas que desencadenan sobre el hábitat de las abejas. Por tanto, las colmenas monitorizadas impulsarán un sector que supone un 0,44 % de la producción total ganadera y el 0,17 % de la producción de la rama agraria, con un valor anual estimado en 62 millones de euros, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Por su parte, la Universidad de Cartagena está trabajando en un sensor que mide la carga electroestática acumulada por las abejas en vuelo y unas etiquetas RFID (Radio Frequency Identification) para conocer la evolución de los insectos.

“Correlacionando estos datos, un apicultor sabrá si su colmena tiene problemas con la reina, si está a punto de escindirse, si las abejas tienen estrés, cuál es su ciclo vital o qué viajes hacen en un día”, sostiene Eduard Contijoch.

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