Los fabricantes de piensos vinculan su negocio en 2023 a la evolución del coste de la energía

La producción estimada en la UE este año es de 145 millones de toneladas frente a los 150 de 2021

pienso

Los fabricantes de alimentación para el ganado vinculan su negocio en 2023 a la evolución del coste de la energía porque es, ahora mismo, el insumo que más les está afectando para conseguir los márgenes de rentabilidad, ya que tienen dificultades para repercutirlo a lo largo de la cadena.

Es una de las conclusiones que ha expuesto este jueves el director general de la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac), Jorge de Saja, durante su intervención en el VII Congreso Internacional de Alimentación Animal que se celebra hasta mañana en Madrid.

De Saja ha informado de que en este segundo semestre del año el coste de la energía está «afectando mucho» más a esta actividad industrial que la fluctuación en el precio de las materias primas porque éstas últimas sí consiguen trasladarse a la cadena de valor.

Confía, no obstante, en que en los primeros meses de 2023 comience a bajar la factura energética.

Durante su intervención, ha explicado también que se enfrentan al «mayor reto normativo» que hayan tenido nunca antes «a medio-largo plazo» debido a la propuesta de regulación europea de lucha contra la deforestación.

Esta normativa afectará, previsiblemente, a la provisión de soja e incluso de maíz importado, aunque no cree que entre en vigor pronto ya que «necesitará más tiempo porque es uno de los mayores retos a partir de 2023».

La industria está asimismo pendiente de la evolución de la sanidad animal (especialmente de la influenza aviar y de la peste porcina africana) porque su mayor o menor incidencia les afecta en el volumen de producción de pienso.

En este contexto, se espera que la producción estimada en la UE este año sea de 145 millones de toneladas frente a los 150 millones de toneladas en 2021 (descenso del 3,5 % anual) con caídas de entre el 1,5 y el 8,8 % entre los principales países productores.

Pese a todo, De Saja ha incidido en la «resiliencia» de este sector, que ha demostrado en los últimos años tener «una capacidad de transformación y de supervivencia sorprendente».

En el congreso ha participado la directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Esperanza Orellana, que se ha centrado en el Pacto Verde Europeo y en el cambio de paradigma que supone para la producción agroalimentaria.

Es, ha dicho, una iniciativa «muy ambiciosa» que trae «mucho» paquete legislativo y que abarca un ámbito global. Es un plan que incluye numerosas estrategias y programas como «De la granja a la mesa», ha recordado.

En ese sentido, ha tranquilizado sobre el cumplimiento de sus requisitos porque se trata de que los productores lo hagan de «forma individualizada» de modo que aquellos que ya han dado los pasos suficientes en usos eficientes y sostenibles de sus explotaciones «no tengan que hacer nada».

Se actuará «quirúrgicamente» sobre los productores que «aún tienen margen de mejora» en el uso que hacen de los antimicrobianos en su ganadería o de los pesticidas y nutrientes en sus cultivos.

Para ello, ha avanzado que será indispensable la información individualizada que se recogerá de forma obligatoria por sistemas electrónicos. «Todo», ha resumido, son «objetivos alcanzables».

Durante estas dos jornadas de congreso, distintos expertos abordarán bloques temáticos sobre sostenibilidad y alimentación animal; dependencia exterior de las materias primas proteicas; consecuencias económicas de la situación actual mundial; y el futuro de los hábitos alimenticios. EFEAGRO

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