Vicente Marqueta, técnico de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos (APAG) de Guadalajara ha realizado su análisis periódico del mercado de los cereales.
Recoge que las fuerzas alcistas y bajistas del mercado siempre mantienen un pulso. La oferta y la demanda, las exportaciones e Importaciones una batalla que se libra entre aranceles hostiles en medio de una guerra mundial energética e ideológica en manos de fanáticos que luchan por demostrar quién es más fuerte y tiene el poder sobre el otro.
¿Dónde se dirige el foco?
Hacia el contexto económico y climático. Luces rojas de tensión que no invitan a acomodarse en el asiento.
La cosecha vieja sigue pesando y bloqueando cualquier intento alcista. El eurodólar tampoco ayuda en este sentido y además las previsiones de cosecha en Europa y Mar Negro son buenas para este próximo año, incluso mejores que el pasado en su conjunto.
La nota que evita que este hecho sea más bajista a día de hoy es la difícil situación que atraviesan los trigos de las planicies norteamericanas que presentan tan sólo un 35% de estado bueno/excelente y un 32% en estado pobre/muy pobre.
La sequía en EEUU es una amenaza a contemplar seriamente en las próximas semanas, al igual que en España, donde las altas temperaturas previstas para abril con tiempo seco no auguran nada bueno.
El mercado acaba traduciendo la geopolítica en algo muy concreto. Energía más cara, fertilizantes más caros, gasóleo más caro y, en consecuencia, un campo sin rentabilidad que necesita precios más altos para sostenerse, pero que no llegan.
Aunque el mercado pueda parecer bajista hoy en cereales por la presión de cosecha vieja y divisa crece una presión estructural alcista: el alza del petróleo encarece fertilizantes, labores, riego, fletes… lo que podrá terminar reclamando precio como ocurre en oleaginosas de no resolverse el conflicto.
Las oleaginosas (girasol, colza y maíz) son energía transformada. La colza mira al biodiésel. El girasol entra en la batalla de los aceites. Y el maíz no solo juega su valor en el pienso sino también como etanol.
En el trigo, el petróleo aún no ha entrado por la puerta del precio. Entrará por la puerta del coste. Pero mientras sobre trigo viejo y falte miedo real a la cosecha, el mercado seguirá ignorando un incendio que en las oleaginosas es patente.

























