Algunos no han aprendido nada de la DANA. Barrancos como el Carraixet siguen siendo un bosque de cañas, como lo eran el río Magro o la rambla del Poyo antes del 29 de octubre de 2024. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), dependiente del Miteco, piensa que esta selva es buena para frenar las crecidas. Pero las trágicas consecuencias de la DANA nos enseñaron que si la próxima riada tuviera lugar en L’Horta Nord, el Carraixet sería una bomba explosiva que se llevaría todo por delante -agua, vegetación y enseres- como ya ocurrió en L’Horta Sud y La Ribera. Por cierto, también se cargaría el nuevo puente del bypass, que lo han puesto más bajo que las cañas.
Nos gustaría que en el juzgado de Catarroja -donde somos la única organización agraria personada en el caso- se hablara de las causas que elevaron la magnitud de la catástrofe, de por qué los desbordamientos fueron tan desastrosos y los daños tan extraordinarios. Va siendo hora de determinar si se habría minimizado la riada en caso de que el Gobierno, en cumplimiento de la normativa europea sobre el riesgo de inundaciones en el litoral valenciano, hubiera acometido las actuaciones requeridas y necesarias: tanto la construcción de infraestructuras hidráulicas de almacenamiento, laminación y distribución, como la gestión de unos cauces más limpios, más anchos e interconectados para evacuar el agua por el nuevo cauce del Turia, que para eso se construyó. Ya está bien de imponer un ecologismo radical que se ha demostrado equivocado. Hay que prevenir para evitar daños y salvar vidas.
La reconstrucción también está dando que hablar. Tragsa está limitando sus intervenciones en acequias y canales afectados por la DANA por supuestos efectos en la nidificación. El trabajo de Tragsa es esencial y ya lleva bastante retraso, por falta de disponibilidad de maquinaria y personal especializado, como para cuentos chinos. La vida y el medio de vida de las personas siempre deben ser la prioridad; nunca un ave o una rata pueden ser más importantes que las personas y la necesidad de reconstruir los daños de la DANA.
El Miteco asimismo antepone la burocracia absurda y estéril a los intereses de los agricultores que aún están esperando a que Tragsa entre a sus campos a través de cauces públicos para reconstruirlos. Lo normal sería que un ministerio aclarara con la empresa pública de otro ministerio los arreglos que cabe realizar, pero en el Miteco piensan con los pies y le piden los permisos al agricultor, que naturalmente no sabe ni por dónde empezar dicho proyecto de obra.
Esa incompetencia manifiesta o esa mala voluntad política del Miteco alcanza cuotas especialmente indignantes cuando hablamos de los campos próximos a cauces que quedaron afectados e incluso desaparecieron. Primero no hizo lo que tenía que hacer en el cauce para impedir que esas tierras quedaran arrasadas. Y ahora intenta pasar esos terrenos de propiedad privada al Dominio Público Hidráulico (DPH) sin pagar ninguna compensación. Esa incautación, además, se ha intentado hacer de tapadillo, a través de una normativa periódica del BOE, mientras estábamos esperando que el Miteco -tal como nos había dicho en varias reuniones- estudiaba alguna vía para indemnizar a los propietarios. Nos sentimos traicionados. Así no actúa un Estado de Derecho democrático.
El Ministerio de Agricultura lo ha estado haciendo mejor, pero no lo suficiente. Nos parece muy bien que haya sacado las ayudas a los agricultores y ganaderos afectados por las borrascas de Andalucía y Extremadura, pero primero debería haber resuelto el pago de las ayudas a los damnificados por la DANA -ocurrida más de un año antes- y parece habernos olvidado. Como en tantas cosas, el Gobierno nos relega a los últimos de la fila.
En fin, la gestión de la DANA, antes y después, deja en evidencia que los políticos han de separar el grano de la paja, ser sensatos y eficientes, servir a los ciudadanos y no complicarles la vida, legislar con menos burocracia y más sentido común. Basta de controlar en exceso, pasarse de la raya y frenar la actividad empresarial. Porque sin voluntad de reconstruir y generar economía, no podremos pagar el progreso y el bienestar social de todos.
Cristóbal Aguado. Presidente de AVA-ASAJA



























