La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha está manteniendo contactos con el sector avícola regional para analizar la situación y hacer seguimiento de los focos de enfermedad de Newcastle declarados en Castilla y León, con el objetivo “de analizar la evolución de la enfermedad, anticiparnos a cualquier caso que pudiera venir para dar una respuesta de manera coordinada y eficaz y disminuir en la medida de lo posible el impacto que pudiera tener en nuestras explotaciones”.
Con este fin, la directora general de Ordenación Agropecuaria, Lydia Benítez, mantuvo una reunión con representantes del sector avícola regional.
Sin focos en la región
La directora general recordó que “en este momento no hay ningún foco en Castilla-La Mancha, ni tampoco sospecha de ningún caso”. En la actualidad, en la Comunidad Autónoma se está llevando a cabo el Programa Nacional de Vigilancia de la Enfermedad de Newcastle, un programa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que está basado tanto en una vigilancia activa como pasiva. Su misión es detectar de forma precoz cualquier posible foco que pudiera haber y garantizar la ausencia de presencia de la enfermedad en las explotaciones.
La directora general explicó que en este encuentro se abordaron diversas propuestas planteadas por el propio sector. Entre ellas, la posibilidad de estudiar la vacunación obligatoria como herramienta de control de la enfermedad, así como la puesta en marcha de autorizaciones excepcionales que permitan el enterramiento de cadáveres en las propias explotaciones ganaderas con el fin de reducir los movimientos asociados al transporte de animales y minimizar los riesgos de propagación del virus.
Benítez subrayó al respecto que “cualquier decisión que pueda adoptarse se hará siempre de manera consensuada y en coordinación con el sector avícola, manteniendo un contacto constante con los profesionales y empresas implicados”.
Desde la Dirección General de Ordenación Agropecuaria piden máxima concienciación e implicación del sector, llevando a cabo una comunicación fluida, rápida y transparente de cualquier sospecha por leve que sea, tanto con los veterinarios habilitados, figura fundamental en este tipo de situaciones, como con los servicios oficiales. De la misma manera, se insiste en la importancia de las medidas de bioseguridad.


























