Las empresas de instalaciones fotovoltaicas se lanzan a la búsqueda de terrenos en el campo

En la zona centro de España pagan 1.300 euros por hectárea y año, para alquileres de hasta 40 años

En los últimos meses son numerosas las operaciones de venta o alquiler de terrenos realizadas por empresas dedicadas a la instalación de plantas fotovoltaicas y otras energías renovables.

En la provincia de Ciudad Real, donde hay varios e importantes proyectos en marcha, el precio medio que se está pagando a los propietarios, la mayoría de ellos agricultores, es de 1.300 euros por hectárea, para alquileres de tierra de hasta 40 años.

Castilla-La Mancha tiene casi 7.000 Mw de potencia instalada de energía eléctrica procedente de fuentes renovables, lo que representan el 75% del total de su energía eléctrica, situándola 24 puntos porcentuales por encima de la media nacional en cuanto a potencia eléctrica instalada proveniente de energías limpias.

Esta situación ha provocado que sean numerosos los intermediarios que buscan tierras para después venderlas o arrendarlas a estas empresas de energías renovables.

En regiones, como Castilla y León, advierten de que esta búsqueda puede motivar que unas 60.000 hectáreas de agricultura y ganadería se vean afectadas por proyectos de este tipo. Lógicamente, esas hectáreas no podrán ser ni cultivadas ni aprovechadas por el ganado.

Y desde EHNE-Nafarroa, sindicato agrario de Navarra y País Vasco, han exigido que se blinden los terrenos de cultivo frente a las macro instalaciones de macroplantas de energías renovables que se quieren proyectar en estos territorios. Indican que “el suelo productor de alimentos es el patrimonio más importante de cualquier sociedad y así es como se debe preservar, estando obligadas las diversas instituciones a establecer medidas legislativas en tal sentido”.

“Salen las cuentas”

Aunque en otras Comunidades Autónomas, con suelos y cultivos menos productivos, muchos de los agricultores y ganaderos que venden o alquilar afirman que les salen las cuentas, tal y como están los precios de muchos productos, además del ahorro de gasóleo, mano de obra, productos fitosanitarios y la tranquilidad de cobrar puntualmente durante muchos años.

Al contrario que en el caso de las plantas termosolares, las instalaciones fotovoltaicas no necesitan agua, por lo que los terrenos de secano o rústicos pueden ser válidos.

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