España, el mejor destino para los amantes del vino

España genera el 13% de producción anual en vinos. Los turistas catadores dejan ingresos de hasta 80 millones de euros anuales

¿Cómo disfrutar de un buen vino? Si desborda el júbilo, se puede imitar a los personajes de Fiesta, ópera prima de Hemingway, y beber entre colegas, gastando bromas y brindando por todo tipo de razones. O, si es predominante la tristeza, se puede copiar al filósofo rumano Emil Cioran, quien desde la soledad de su hotel escribía un diario de aforismos e ingería, para combatir el frío, una buena copa de tinto.

¿Dónde disfrutar de un buen vino? Tanto Hemingway como Cioran dieron la respuesta: en España.

Mandan las estadísticas

Compitiendo con Francia e Italia, España encabeza la lista de los más grandes productores de vino a nivel mundial. Según estudios de Statista Research Department, en 2019 su producción fue de 33 millones de hectolitros, equivalente al 13% de la producción mundial. Además, a nivel nacional es Castilla-La Mancha la comunidad autónoma que más vino comercializa.

Definitivamente, la cultura enológica española ha contagiado a los turistas. Según la Federación Española de Vinos, esta hegemonía española en materia vitivinicultora se refleja en el turismo constante donde aproximadamente 3 millones de personas al año visitan bodegas, museos y demás instalaciones de las Rutas del Vino, generando un ingreso redondeado de 80 millones de euros anuales.

El vino español y algunos de sus paraísos

España no solamente ofrece una amplia variedad de vinos para todos los paladares, sino que también alberga una mixtura de parajes y escenarios para que la experiencia catadora sea completa y memorable.

Debe iniciarse con Castilla-La Mancha, pues no hay rincón suyo que prescinda de la tradición enológica. Sus más de 700 mil hectáreas de viñedos hacen imposible huir de una buena cata de vinos, muchos de ellos premiados a nivel nacional e internacional. La calidad de los vinos manchegos es tal que países como China se han comprometido a combatir su adulteración.

Ineludible es el elegantísimo Hotel-Bodega Finca de los Arandinos, La Rioja, donde la estadía se torna un lujo mientras un estilizado decantador de vino que mejora el proceso de oxigenación del caldo durante la cata en almuerzos, aperitivos y cenas. En tanto quienes prefieren un ambiente más jovial, las barras de pintxos del País Vasco están a su disposición. Allí los vinos suelen beberse en porrones para acentuar las burbujas del licor. Y, si se quiere emular a los personajes de Hemingway, no hay mejor oportunidad que San Fermín.

El baluarte de la Comunidad Valenciana es su ruta Utiel-Requena. Cercana al mar y presumiendo de ser la única donde se emplea la uva Bobal, en sus bodegas se gestan vinos rosados y tintos. Posee su propio museo y abarca senderos que derivan en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel. Por otro lado, la deslumbrante Canarias alberga la ruta del Vino de Tenerife, donde muchas bodegas celebran grandes fiestas de la vendimia bajo esplendorosas luces lunares. Además, siempre está latente la visita a las extraordinarias playas canarias.

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