Cooperativas Agro-alimentarias revisa a la baja la cosecha nacional de cereales

Por las elevadas temperaturas y la falta de precipitaciones  

grano

El Consejo Sectorial de Cereales de Cooperativas Agro-alimentarias de España ha realizado su segunda estimación de la cosecha de 2026, a medida que avanza la recolección y se dispone de información más precisa sobre los rendimientos obtenidos en las principales zonas productoras.

Los nuevos datos sitúan la producción nacional de cereales en 18,6 millones de toneladas, sobre una superficie estimada de 5,28 millones de hectáreas, de acuerdo con los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la PAC (Política Agraria Común), a falta de cifras oficiales más actualizadas. El rendimiento medio nacional se sitúa en 3,52 toneladas por hectárea.

20,56 millones de toneladas

Esta cifra supone una revisión a la baja de 1,96 millones de toneladas (-9,5 %) respecto a la primera estimación realizada mayo, que situaba la cosecha en 20,56 millones de toneladas. Frente a la excepcional campaña de 2025, en la que se alcanzaron 26,64 millones de toneladas, la producción se reduce de forma muy significativa hasta un 30% y el rendimiento en un 24%.

La revisión refleja unos rendimientos finales inferiores a los previstos. Las expectativas favorables generadas por las precipitaciones de primavera no se han consolidado de manera uniforme.

Las elevadas temperaturas registradas desde la segunda mitad de mayo aceleraron el desarrollo y la maduración de los cultivos en numerosas zonas del centro y norte peninsular, reduciendo el periodo de llenado, el peso del grano y, en consecuencia, el rendimiento final.

Evolución climática

La evolución climática confirma las difíciles condiciones en las fases decisivas del cultivo. Según AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), mayo fue muy cálido y seco, mientras que junio tuvo carácter extremadamente cálido y muy seco. La temperatura media peninsular se situó 3,2 °C por encima de lo normal y las precipitaciones alcanzaron únicamente el 39 % de su valor habitual.

Esta situación provocó fuertes recortes de rendimiento, especialmente en aquellas zonas donde el cereal todavía se encontraba en fase de llenado cuando se produjeron los episodios de calor.

A estas circunstancias se suma una campaña muy desigual territorialmente. Mientras que en buena parte del centro y norte el principal factor limitante ha sido el estrés térmico e hídrico, en Andalucía las lluvias persistentes del invierno provocaron encharcamientos, problemas de nascencia y falta de uniformidad en determinadas parcelas, afectando al potencial productivo y a la calidad del grano.

Producción de cereales de invierno

La producción de cereales de invierno se estima en torno a 14,8 millones de toneladas. El descenso se ha producido de manera generalizada en todos los cultivos:

-Trigo blando: 5,6 millones de toneladas.

-Trigo duro: 449.000 toneladas.

-Cebada: 6,9 millones de toneladas.

-Avena: 868.000 millones de toneladas.

-Centeno: 149.000 toneladas.

-Triticale y otros cereales: 804.000 toneladas.

A estas producciones se añaden, de manera todavía preliminar, 3,83 millones de toneladas de maíz. El trigo blando reduce su previsión de producción un 36 %, y la cebada, ha sufrido un ajuste del 32 %, respecto a la campaña pasada.

Cebada

La cebada continúa siendo el principal cereal español por volumen, con un rendimiento medio de 3,19 toneladas por hectárea. Le sigue el trigo blando, con 3,25 toneladas por hectárea.

Los rendimientos se mantienen muy alejados de los niveles extraordinarios alcanzados durante la campaña anterior, lo que confirma la creciente incidencia que las condiciones meteorológicas durante las últimas fases del ciclo tienen sobre la producción final.

Los cereales constituyen un cultivo estratégico para el equilibrio territorial, la actividad económica del medio rural y el abastecimiento de la cadena agroalimentaria española. La volatilidad de las últimas campañas pone de manifiesto la necesidad de reforzar la capacidad de adaptación de las explotaciones frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos y concentrados.

A esta situación se suma un factor económico que agrava la campaña: el incremento de los costes de producción en insumos, energía y labores ha reducido de forma significativa la rentabilidad de las explotaciones cerealistas.

De este modo, aunque los rendimientos se sitúan próximos a la media de los últimos cinco años, el margen económico para los agricultores es considerablemente menor que en campañas anteriores.

Manejo profesionalizado de los cultivos

Cooperativas Agro-alimentarias de España considera prioritario continuar avanzando en el manejo profesionalizado de los cultivos, la mejora genética, el empleo de semilla certificada o de grano adecuadamente acondicionado, la agricultura de precisión y el fortalecimiento de los seguros agrarios.

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