El vino tiene sus ciudades. El aceite, sus rutas. El queso, sus ferias. El cereal, que da de comer a Europa desde hace milenios y sostiene buena parte de su industria agroalimentaria, ya lo tiene: la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC) y su homóloga francesa, la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Molinería e industrias cerealistas de Francia (AEMIC), acaban de crear la Red de Ciudades del Cereal (RedCCER), el primer distintivo europeo que reconoce a los municipios cuya historia, cuya economía o cuyo patrimonio se explican por el cereal.
Pilar de la alimentación
El cereal es uno de los pilares de la alimentación y la agricultura europeas y sostiene buena parte de su tejido industrial, pero mientras otros productos agroalimentarios llevan décadas construyendo relato alrededor de su origen y su territorio, el cereal se había quedado fuera de ese ejercicio. Ninguna iniciativa de alcance europeo reconocía de forma conjunta a las localidades que crecieron con él. La RedCCER nace para ocupar ese hueco.
Esta iniciativa la impulsan la AETC y la AEMIC, dos asociaciones técnicas de referencia en sus respectivos países.
Presentación
El proyecto nace hispano-francés, pero con vocación europea: está abierto desde el primer día a la incorporación de entidades homólogas de otros países con tradición cerealista. La presentación oficial será el 29 y 30 de septiembre en Jerez de la Frontera (Cádiz), en el arranque de las XXXVIII Jornadas Técnicas de la AETC.
«Durante siglos, el cereal ha formado parte de la historia de nuestros pueblos y ciudades, de su economía, de su paisaje y de su cultura. Con esta Red queremos reconocer ese legado y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades para que los territorios puedan mirar hacia el futuro y seguir construyendo alrededor del cereal», asegura Francisco Javier Alonso, presidente de la AETC.
Olivier Duvernoy, presidente de la AEMIC, añade que «el cereal ha construido pueblos, oficios y paisajes en toda Europa, pero casi nunca se le ha reconocido como un elemento de identidad territorial. Francia y España damos ahora el primer paso de una red que queremos europea. Queremos que cada municipio que se sume encuentre aquí un lugar donde compartir lo que sabe y aprender de los demás».
La Red no exige ser una gran ciudad ni una gran productora: exige acreditar una vinculación relevante con la cadena de valor del cereal.
Vías de acceso
Los estatutos fijan seis vías de acceso y basta con destacar en una de ellas: la producción agrícola de cereales; la actividad industrial de molienda, transformación o elaboración de derivados; la presencia de empresas, cooperativas o entidades representativas del sector; las actividades de investigación, innovación, formación o transferencia de conocimiento vinculadas al cereal; el patrimonio histórico, cultural, gastronómico o turístico ligado al cereal y sus derivados; y la organización de ferias, jornadas o iniciativas de divulgación en torno a la cadena cerealista.
Formar parte de la Red no es solo lucir un distintivo. Es entrar en un grupo europeo de municipios que comparten la misma historia y que trabajan juntos en el intercambio de experiencias, la innovación y el desarrollo territorial. Es conectar con el resto de la cadena de valor —empresas, cooperativas, universidades y centros de investigación— y contar con el soporte técnico de la AETC y de la AEMIC.
Herramienta de promoción turística
Y es, además, disponer de una herramienta de promoción turística, económica y cultural con la que proyectar la propia identidad dentro y fuera de Europa.
De entre todas las Ciudades del Cereal, una recibirá cada año el título de «Ciudad Europea del Cereal». Doce meses con el cereal como hilo conductor de toda su agenda —actividades divulgativas, culturales, gastronómicas y profesionales. Un año entero para contarle a Europa quién es y de dónde viene.
Las candidaturas a la primera edición se deben enviar a info@aetc.es hasta el 15 de noviembre, acompañadas de la memoria del proyecto.
Primera Ciudad Europea del Cereal
El jurado las evaluará entre el 1 y el 15 de diciembre y el nombre de la primera Ciudad Europea del Cereal se dará a conocer antes de final de año, de modo que el municipio elegido pueda desplegar su programa a lo largo de 2027.



























