Opinión. La Mancha, laboratorio del crowdfunding agrícola en España desde 2018. Gonzalo Albero. Consejero delegado de Fellow Funders

Fellow Funders

Ocho años son tiempo suficiente para distinguir un experimento de una infraestructura. Cuando en 2018 Pablo Cuesta lanzó desde Ciudad Real su primera ronda de financiación participativa para plantar olivar ecológico, muy pocos agricultores de Castilla-La Mancha estaban familiarizados con el crowdfunding regulado.

Hoy, su grupo, Alboris La Mancha, ha completado seis rondas consecutivas, captado cerca de tres millones de euros de 199 inversores particulares y desarrollado más de cuarenta hectáreas de olivar, almendro y pistacho ecológicos en Puerto Lápice, Pedro Muñoz y Socuéllamos.

Todo ello sin recurrir a financiación bancaria para estas operaciones, según los datos aportados por la plataforma de financiación participativa Fellow Funders. La primera ronda ya quedó documentada en 2018.

Para mí, esa continuidad cambia la conversación. La ronda inicial planteaba captar 150.000 euros; la operación actual alcanza los 750.000.

Las seis operaciones de Alboris forman parte, además, de un crowdfunding agrícola en España con el que Fellow Funders ha canalizado siete millones de euros en ocho rondas agrarias desde 2018. No estamos ante una ocurrencia financiera, sino ante una herramienta que ha aprendido del propio ciclo del campo.

El último salto técnico es Alboris Sextus: 21,45 hectáreas de pistacho ecológico de regadío en Socuéllamos y una ronda de 750.000 euros.

La estructura incorpora cinco ventanas anuales de liquidez entre 2031 y 2035 mediante una obligación de recompra asumida por el promotor. Es un mecanismo que hasta ahora asociábamos principalmente a operaciones institucionales de mayor tamaño.

Conviene decirlo con precisión: una recompra contractual no elimina el riesgo de inversión ni equivale a garantizar una rentabilidad.

¿Por qué La Mancha?

Porque reúne conocimiento agronómico, suelo, tradición empresarial y cultivos cuyo horizonte temporal exige financiación paciente. España contabilizaba en 2024 más de 301.000 hectáreas inscritas de frutos secos ecológicos, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, siendo una de las grandes categorías de nuestra producción ecológica.

El campo trabaja con ciclos largos, activos tangibles y cosechas verificables; no siempre encaja de forma natural en productos financieros concebidos para otros plazos.

En Fellow Funders, la plataforma de financiación participativa que dirijo y que ha canalizado las rondas de Alboris La Mancha, lo tenemos claro: la recompra ha venido para quedarse como herramienta de estructuración.

Al mismo tiempo, el crowdfunding agrícola en España está ganando profundidad y demostrando que el ahorro particular puede complementar las fuentes tradicionales de financiación del campo.

El contexto acompaña. El crowdfunding movilizó en España 761,6 millones de euros en 2025, un 45,8% más que el año anterior, según Universo Crowdfunding. Y lo hace bajo un marco europeo que establece requisitos comunes de autorización, transparencia y protección del inversor: el Reglamento (UE) 2020/1503 aplicado en Fellow Funders.

Castilla-La Mancha tiene condiciones para convertir lo aprendido desde 2018 en un modelo replicable. No porque el crowdfunding vaya a sustituir a la banca, sino porque el campo necesita más instrumentos capaces de entender sus tiempos. La Mancha ya ha demostrado que uno de ellos puede echar raíces.

Fellow Funders PSFP, S.A. está autorizada por la CNMV con el número 2 bajo Reglamento (UE) 2020/1503 aplicado en Fellow Funders. Toda inversión en financiación participativa conlleva riesgo de pérdida del capital.

Gonzalo Albero. Consejero delegado de Fellow Funders

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