La organización agraria UPA ha analizado el acuerdo alcanzado ayer en el Consejo de Ministros de Agricultura sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC).
UPA califica de “impreciso, parcial y preocupante” lo que se conoce de un acuerdo que –en espera de conocer el texto que, según fuentes comunitarias, no está aún cerrado– confirma algunos de los aspectos de la propuesta inicial de la Comisión y no corrige las principales críticas emitidas por la organización desde el inicio.
La organización considera que se ahonda en la decisión de reformar la PAC para hacerla menos común y menos europea. Se dota de más flexibilidad a los Estados Miembros para concretar demasiados aspectos, lo que dejaría al albur de los Gobiernos nacionales numerosas figuras que finalmente influirían en las ayudas que se concederían a las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Definición del agricultor activo
La posición acordada no establece un criterio europeo común para la definición del agricultor activo, un elemento importantísimo para lograr una PAC más justa, más social y más equilibrada, como reclama UPA.
UPA lamenta también que no se establezca una lista negativa de perceptores para frenar el acceso a apoyos públicos a fondos de inversión que llegan a la agricultura “a hacer negocio y especular”. Igualmente, el Consejo Europeo sigue en la línea de la propuesta de la presidencia irlandesa de aumentar los techos de ayuda por explotación hasta los 300.000 euros.
“Se nota la presión de los grandes perceptores de ayudas. Cargarse el techo de ayudas de 100.000 euros que se estableció en la anterior reforma es claramente un paso atrás”, señalan desde UPA.
Sin presupuesto no hay acuerdo
La Unión de Pequeños Agricultores ha hecho hincapié en que la posición acordada ayer se ha adelantado a la negociación del MFP, lo que pone “en barbecho” la mayoría de las propuestas al ser la PAC una política meramente presupuestaria. “Hasta que no se cierre el presupuesto de la UE, no podremos conocer la verdadera PAC que tendremos de 2028 a 2034”, aseguran. No obstante, preocupa que el Consejo dé por hecha la desaparición de los dos pilares y siga sin garantizar un nivel presupuestario.
El acuerdo ratifica la nueva arquitectura de la PAC, donde los presupuestos finales estarán condicionados a la voluntad del Ministerio de Economía de cada país. Otra cuestión que UPA no acepta es la cofinanciación de ayudas que hasta ahora no eran cofinanciadas, como los ecorregímenes.
“Pedimos coherencia con los principios inspiradores de la PAC y que no se abra la puerta a que haya agricultores de primera y de segunda”, sentencian.
UPA ha señalado también que la ayuda a los pequeños perceptores perdería su carácter obligatorio y se limitaría a 3.000 euros, frente a los 5.000 que propone UPA. La organización también propone que el criterio de degresividad se aplique a todas las tipologías de ayudas: “solo así lograremos una PAC más justa”, señalan.
Ayudas para jóvenes agricultores
La parte más positiva del texto –en espera siempre de conocerlo– serían las ayudas para jóvenes agricultores, que se verían reforzadas al quedar establecidas como obligatorias para los Estados. De igual forma, el rescate que se ha hecho de la ayuda redistributiva es una buena noticia, aunque se ve empañada por la voluntariedad que permite a los Estados Miembros.
Tras el planteamiento de esta posición negociadora del Consejo, ahora UPA ha apuntado al Parlamento Europeo, quien tiene en su mano corregir muchos de los aspectos más negativos de la reforma para lograr “una PAC que proteja al modelo mayoritario de agricultura y ganadería europea, que no es otro que el modelo familiar, y que tenga en cuenta el contexto al que nos enfrentamos: un contexto de cambio climático e incertidumbre geopolítica. Nos jugamos el futuro de nuestro sistema agroalimentario”, concluyen.



























