Cómo actuar en el viñedo tras daños por pedrisco

El verano en Castilla-La Mancha es época de altas temperaturas, tanto diurnas como nocturnas, y escasas lluvias. Y también es tiempo de tormentas localizadas de granizo o pedrisco. En este caso, como dicen los agricultores, al que le toca la nube puede suponerle importantes pérdidas de producción o incluso, dependiendo de la intensidad de la tormenta, perder prácticamente la cosecha.

Por el grado de desarrollo fenológico en el que se encuentra la uva en estas fechas, muy avanzado, el pedrisco o piedra puede ser fatal.

El pedrisco rompe las hojas y daña los racimos produciendo heridas en las viñas que retrasan el crecimiento de los frutos y la humedad del granizo hace más vulnerable a la planta al ataque de hongos como el oidio o ceniza.

Por eso es fundamental actuar con rapidez tras los daños aplicando diversos tratamientos para intentar paliar, en la medida de lo posible los daños. Estos tratamientos deben ir dirigidos a ayudar a la planta a cicatrizar las heridas cuanto antes y a actuar preventivamente contra la aparición de hongos favorecidos por la humedad.

Tras la granizada generalmente suele ser recomendable hacer un tratamiento fitosanitario que favorezca la cicatrización de las heridas. Este primer tratamiento con un producto cicatrizante se debe realizar lo antes posible, antes de transcurrir  48 horas tras la granizada. Para realizar estos tratamientos se pueden utilizar formulados a base de folpet (únicamente en vid de vinificación), y también formulaciones que contengan algún ditiocarbamato o productos cúpricos.

Si la viña ha resultado poco afectada, gran parte de la vegetación está sana y quedan suficientes racimos como para obtener una cosecha aceptable, se debe continuar tratando el viñedo contra las plagas y enfermedades que le puedan afectar. Se eliminan los sarmientos dañados en la próxima poda de invierno.

Si la viña ha resultado bastante afectada, quedando poca vegetación y algún racimo, además de realizar el tratamiento cicatrizante y mantener los tratamientos y técnicas culturales habituales del cultivo, se realizará un nuevo desroñado, eliminando todos los rebrotes que no presenten interés alguno. Es importante no realizar desnietado, ya que los nietos o brotes axilares nos van a aportar una superficie foliar necesaria para acumular reservas de cara al próximo año. Posteriormente, en la poda de invierno se eliminarán los sarmientos dañados.

Si la viña ha resultado muy afectada, prácticamente no ha quedado vegetación, y muy pocos, o ningún racimo y si no está afectado el primer entrenudo del brote de este año, se debe podar sobre la yema pronta y axilar del primer brote. Esta yema proporcionará buena madera para el próximo año y puede dar cosecha, aunque de mala calidad. Se realizará un nuevo desroñado y no se realizará desnietado sobre los nuevos pámpanos.

Si están muy afectados los primeros entrenudos del brote del año se podará a la ciega y se eliminarán los brotes dañados con la mano. Se realizará un nuevo desroñado, sin realizar desnietado sobre los nuevos pámpanos.

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