¿Aguantarán las viñas las heladas y bajas temperaturas de estos días?

Tras las intensas nevadas una gran parte de España está soportando temperaturas gélidas de entre 5 y 15 grados bajo cero y con máximas de prácticamente cero o un grado.

Si en un principio, las nevadas fueron bien recibidas por los viticultores, pues en esta época del año, en general, el frío y la nieve producen el reposo vegetativo de las viñas, un mecanismo de protección en que la savia deja de circular por la planta, permitiéndole recuperar sus fuerzas para empezar un nuevo ciclo una vez llegada la primavera. Además, el frío ayuda a eliminar los insectos y los hongos, que se valen de la corteza para protegerse, haciendo que las viñas lleguen sanas a la primavera.

Así, la nieve tiene tres beneficios para la viña:

-El hídrico, cuando cae poco a poco y se derrite paulatinamente, por lo que permite que el suelo se empape con un aprovechamiento más efectivo.

-La limpieza, pues el hielo mata hongos e insectos y la planta queda limpia.

-El cicatrizante, ya que durante la poda las heridas que quedan en la planta pueden conllevar enfermedades, pero las bajas temperaturas y la nieve ayudan a crear una capa cicatrizante en la planta que evita que las enfermedades penetren.

Brotación de las yemas

En la parte negativa está el intenso frío y las heladas llegadas tras las nevadas que pueden afectar a la brotación de las yemas. Y es que algunas heladas pueden destruir los tejidos de la planta y por tanto perjudicar a los brotes y a la formación del fruto, con el consiguiente impacto en el rendimiento y calidad del producto final.

Y es que temperaturas invernales excesivamente bajas, como las actuales, pueden dañar las viñas. Algunos agricultores sostienen que si hiela sobre cepas heladas normalmente causan menos daños, pues la viña está protegida con una especie de efecto iglú.

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