El estrés hídrico y el calor del verano reducen los rendimientos en los cultivos de secano hasta en un 80 por ciento

Olivares y viñedos han sufrido paradas vegetativas y graves problemas de cuajado de fruto

sequía

En lo que llevamos que campaña agrícola se han producido múltiples eventos meteorológicos extremos que, en el marco del cambio climático, están provocando pérdidas productivas, reducción de rendimientos y, por tanto, de ingresos, así como incrementos de gastos para tratar de paliar los efectos de dichas situaciones.

Según el último informe del Observatorio Europeo de la Sequía, la UE se está viendo afectada por una ola de calor y una sequía extremas:

-La severa sequía que afecta a varias regiones de Europa desde principios de año continúa ampliándose y agravándose.

-La competencia por los recursos hídricos es alta y comenzó antes de lo habitual. El estrés por agua y calor ha reducido el rendimiento y el potencial de los cultivos. El suministro de agua puede verse comprometido en los próximos meses.

-Se pronostican condiciones más secas de lo normal para los próximos tres meses en grandes áreas de Europa. Estas condiciones cálidas y secas excepcionales en toda la UE significan que la producción de algunos cultivos, como el girasol, los cereales y el azúcar, estará «muy por debajo» de los niveles habituales.

No se puede dejar de mencionar las graves heladas de comienzos del mes de abril, la calima y el polvo sahariano, así como las lluvias persistentes han generado múltiples daños en diversas zonas productoras. A esta situación, hay que sumar otros eventos como los incendios que han afectado y están afectando a muchas zonas productivas, generando importantes pérdidas para personas agricultoras y ganaderas.

COAG ha recogido en su informe de efectos de la sequía en el campo español una detallada situación de cada cultivo.

Sectores agrícolas

Regadíos: se han dado importantes restricciones, que ya se iniciaron hace varios meses, en las dotaciones de riego en determinadas cuencas hidrográficas, especialmente en el oeste peninsular (Duero, Guadiana y Guadalquivir). Esto ha condicionado los cultivos a sembrar e incluso su desarrollo. Los detalles dependen de la cuenca. El calor del verano ha agravado todavía más la situación. En los regadíos de esas cuencas no se pueden plantar y regar los cultivos habituales, sino que hay que retirar tareas de riego o bien cambiar los cultivos por otros que necesitan menos agua, lo que está impactando en las producciones de verano. Cultivos como el arroz han visto como su superficie caía un 90% en zonas como Extremadura (de 21.300 has el año pasado a 2.100 has este año) por las restricciones para el agua de riego. Además, sustituir el tomate para industria y poner en su lugar un girasol para sacarlo adelante con un poco de agua supone dejar sin funcionamiento a toda la industria de transformación y manipulado de tomate que hay detrás, con implicaciones importantes, aparte de que el rendimiento económico de uno y otro no tiene nada que ver.

En secano, donde el agua es el factor limitante, se están viendo afectados en muchas zonas cultivos leñosos como el viñedo y el olivar, que incluso entran en paradas vegetativas y sufren problemas de cuajado de fruto.

Herbáceos: podemos hablar de una reducción del 25% de la producción (el MAPA ha sacado un balance del 23% de reducción) debido, en una parte importante, a la situación de sequía. Esto deriva en menores ingresos para las explotaciones que verán alterado su equilibrio económico, dado el incremento de costes que se ha venido produciendo. Las decisiones sobre las siembras para la próxima campaña están quedando muy condicionadas y hay incertidumbre.

Olivar: importante afectación en las producciones por la sequía y las fuertes olas de calor, especialmente en los secanos en los que se espera muy poca cosecha (10-20% de una producción normal). Difícil que se recuperen las producciones de los secanos más duros. Posible recuperación en algunas zonas si hay buenas lluvias en otoño. Pero en general se está hablando de una producción por debajo del millón de toneladas, cuando nuestra media está alrededor del 1,3-1,4 milll tn y hemos llegado a producir 1,8 mill tn. De la escasa agua que se dispone en regadío, el impacto del incremento del coste es de hasta un 50-75% más que en años anteriores.

Viñedo: la situación de estrés hídrico y térmico ha afectado severamente a las producciones. Se ha adelantado la cosecha en 15-20 días. Se están cosechando variedades tempranas en Castilla la Mancha o Extremadura, cuando lo normal es que fuera en septiembre. Pero además la uva está muy afectada y caerá la producción y el rendimiento. Podemos caer por debajo de los 40 millones de hectólitros. A esto hay que sumar la situación de extrema sequía en otros países productores como Francia o Italia. Se genera una situación de costes no esperados para hacer frente a determinadas plagas que se agudizan con el calor (araña amarilla, por ejemplo), así como en una mayor necesidad de agua y riego, allá dónde se puede regar. Incluso se está produciendo un cierto desencanto por la situación de precios-costes, que pueda derivar en abandono y no llevar a cabo las labores necesarias para sacar adelante la producción.

Frutas y hortalizas: en las zonas de regadío se ha producido una mayor necesidad de agua para riego, debido al elevado y continuado calor. Esto ha derivado en un mayor consumo energético. En otras ocasiones, no había disponibilidad para aportar dichos riegos lo que genera reducciones en los rendimientos e incluso pérdida de cultivos.

En concreto en la fruta, si bien no hay problemas de disponibilidad de agua para riego, hay que regar más, lo que implica más costes. El problema en este sector fueron las heladas, que mermaron fuertemente la producción, y ahora el calor y los granizos. Aquellos caso que han padecido helada han tenido que afrontar gastos mínimos en la campaña, pero casi no tendrá ingresos. En el caso de las granizadas, sí que se han acometido gastos durante la campaña, pero con cobertura del seguro se verán parcialmente compensados.

En los cítricos, se ha dado un incremento de necesidades de riego por el calor, lo que deriva en mayor gasto de agua y en energía (alrededor de un 30% más de consumo de inputs y el doble en el valor en energía y agua). Hay que sumar a esta situación un aumento del gasto en fungicidas por el exceso de lluvias en la primavera. Se está producción una reducción de rendimientos, con cosechas más cortas y más estrés de las plantas.

En frutos secos, a la importante caída productiva derivada de las heladas de abril que dejaron la previsión de cosecha en un 30% inferior al año previo, hay que sumar las importantes pérdidas sobre los rendimientos que están generando la falta de lluvias y las severas olas de calor. Esta situación es especialmente importante en los secanos, pero también los regadíos se están viendo afectados.

En los cultivos industriales ha habido una grave afectación por la falta de disponibilidad de agua para riego y las restricciones de las confederaciones hidrográficas. Especialmente significativo el caso del tomate para industria. La superficie plantada de tomate de industria ha caído un casi un 30% a nivel estatal, con reducciones superiores al 50% en la provincia de Sevilla y del 21% en Extremadura (se ha pasado 23.340 a 18.436 ha). Los rendimientos además han caído por falta de lluvias y daños por nematodos. El aumento del precio a percibir hasta los 102€/tn (24€ más que la campaña pasada) no es suficiente para cubrir el incremento del 30% del coste producción. La cosecha ha llegado con un adelanto de casi 15 días.

 

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