La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Castilla-La Mancha ha advertido de que el sector vitivinícola se enfrenta a una “tormenta perfecta” marcada por la caída del consumo y de las exportaciones; la debilidad de los precios y el riesgo de un incremento de las existencias si la próxima campaña registra una producción normal o elevada.
Así lo ha trasladado este lunes el responsable vitivinícola de UPA Castilla-La Mancha, Alejandro García-Gasco, durante una rueda de prensa celebrada en Ciudad Real junto al secretario general regional de la organización, Julián Morcillo.
Convocatoria urgente
Ambos han reclamado a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural la convocatoria urgente de una reunión con el sector para analizar la situación de cara a la próxima vendimia.
Según ha explicado García-Gasco, las previsiones iniciales apuntan a una producción nacional de alrededor de 33 millones de hectolitros, lo que supondría un 10% menos que en la campaña anterior y un 15% por debajo de la media de los últimos cinco años.
Sin embargo, ha advertido de que incluso con una cosecha moderada los problemas estructurales del sector seguirán presentes debido al retroceso de la demanda.
Consumo nacional de vino
El responsable vitivinícola de UPA ha señalado que el consumo nacional de vino ha caído un 6%, situándose en 9,18 millones de hectolitros, mientras que las exportaciones, que representan un volumen superior al doble del consumido en el mercado interior, han descendido un 5%.
“Esto es una tormenta perfecta ante lo que es una campaña normal”, ha resumido García-Gasco, quien ha alertado de que si finalmente la cosecha alcanzara entre 39 y 40 millones de hectolitros, las existencias crecerían de forma considerable y se intensificaría la presión a la baja sobre los precios del vino y de la uva.
Aunque la reducción de las existencias respecto al ejercicio anterior constituye uno de los pocos indicadores positivos, UPA considera especialmente preocupante la evolución de la demanda, una tendencia que ya está afectando también al vino blanco, segmento que hasta ahora había mostrado un mejor comportamiento comercial.
Un programa de intervención insuficiente
La organización agraria considera que el actual programa de intervención sectorial del vino carece de instrumentos eficaces para afrontar las dificultades inmediatas del mercado y ha asegurado que el sistema “está cojo” para responder a la coyuntura actual.
Por ello, UPA plantea que la Consejería de Agricultura analice medidas como el arranque de viñedo, la vendimia en verde o la destilación de crisis, al tiempo que reclama información clara para que los productores puedan adaptar sus decisiones a las necesidades reales del mercado.
Arranque de viñedo
En relación con el arranque de viñedo, García-Gasco ha recordado que Francia ya ha puesto en marcha esta medida, aunque ha subrayado que se trata de una solución estructural y de largo plazo que implica la eliminación definitiva de superficie productiva.
Vendimia en verde
Respecto a la vendimia en verde, ha señalado que sus efectos no serían inmediatos sobre la campaña que comenzará este verano, sino sobre la siguiente, además de considerar que las cantidades previstas resultarían insuficientes para recuperar niveles de precios que permitan cubrir los costes de producción.
Asimismo, UPA ha mostrado su preocupación por la futura reforma de la Política Agraria Común (PAC) y por el nuevo marco financiero europeo, al entender que no incorporan herramientas suficientes para garantizar rentabilidades adecuadas a los agricultores.
Reunión antes de julio
Ante este escenario, la organización considera imprescindible que la Consejería de Agricultura convoque antes del mes de julio a la Interprofesional del Vino, las organizaciones agrarias y el conjunto de agentes del sector para analizar las previsiones de cosecha, las existencias disponibles y la estrategia a seguir en la campaña 2026/2027.
La nueva campaña vitivinícola comenzará oficialmente el próximo 1 de agosto, aunque algunas variedades podrían adelantar su recolección debido a la evolución climática de las últimas semanas.
Tensión geopolítica
Por su parte, Morcillo ha advertido de que el sector ya está sufriendo las consecuencias de la tensión geopolítica, especialmente por el encarecimiento del gasóleo agrícola.
Según ha indicado, el combustible ha pasado de situarse en torno a los 0,80 euros por litro a alcanzar los 1,30 euros e incluso superar esa cifra en algunos momentos.
A su juicio, esta escalada de costes amenaza la viabilidad económica de miles de explotaciones agrarias y sus efectos podrían prolongarse en el tiempo incluso si se normaliza la situación en puntos estratégicos para el comercio energético internacional como el Estrecho de Ormuz.

























