La agricultura española afronta un riesgo creciente sobre la sanidad de sus cultivos

“No se puede curar sin medicinas”, advierten desde UPA

fitosanitarios

Los cultivos europeos afrontan un riesgo creciente en cuanto a su sanidad por la falta de materias activas para hacer frente a las enfermedades.

Es la denuncia que ha realizado este miércoles la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) tras participar en la reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal convocada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

En la reunión, UPA denunció la situación que están viviendo los agricultores en los últimos años debido a la reducción constante de materias activas para tratamientos fitosanitarios.

Materias activas prohibidas

De las más de 800 materias activas que se utilizan a nivel mundial, en Europa solo están permitidas 400, y en los últimos seis años y medio se han prohibido 89.

Esta falta de disponibilidad de medicamentos frente a enfermedades vegetales, unido al cambio climático, que favorece la aparición de plagas, está generando graves pérdidas a los productores y competencia desleal con países de fuera de Europa.

El secretario de Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, ha señalado que se han prohibido materias activas eficaces para ciertas enfermedades vegetales sin alternativas viables, por lo que nuestras producciones “se han resentido en muchos sectores de manera importante”.

Esto obliga, explican, a utilizar cada vez menos materias activas, lo que está provocando problemas de resistencias en plagas y enfermedades.

Diez propuestas para el reglamento ómnibus

UPA ha trasladado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación un decálogo de medidas para mejorar el Reglamento Ómnibus que se pretende aprobar a nivel europeo.

En primer lugar, UPA apuesta por una gestión integrada de plagas, que combine el biocontrol con sustancias convencionales.

En materia de comercio, UPA exige reciprocidad, para que el nivel de tolerancia aplicado a las producciones que llegan de países terceros no discrimine a las producciones europeas, y que esta cuestión se incorpore de forma sistemática a los acuerdos bilaterales de la UE, en línea con las cláusulas espejo.

Autorizaciones de emergencia

Sobre las autorizaciones de emergencia, Huertas ha sido tajante: deben resolverse dentro del calendario de cada campaña. “Un agricultor no puede encontrarse a mitad de campaña con que el producto que necesita ha desaparecido porque no se ha resuelto su autorización”.

El secretario de Agricultura de UPA puso además sobre la mesa un dato revelador: en el año con más solicitudes de autorizaciones excepcionales, todas las presentadas por la organización –individualmente o junto a otras entidades– han sido denegadas hasta la fecha.

UPA reclama igualmente un reconocimiento mutuo automático y vinculante de las autorizaciones entre Estados miembros, para acabar con situaciones en las que productores de otros países comunitarios compiten con productos autorizados que los agricultores españoles no pueden utilizar.

“España tiene una enorme variedad de cultivos, y eso Europa tiene que entenderlo: quien tiene pocos cultivos necesita pocas materias activas; nosotros no”, explicó Huertas, que también expresó las dudas de la organización sobre el calendario de aprobación del reglamento bajo la Presidencia irlandesa del Consejo, ante el riesgo de que los procesos electorales de 2027 en varios Estados miembros retrasen aún más su adopción.

Drones prohibidos frente a las plagas

Otro de los problemas urgentes que tiene que resolverse es un encaje regulatorio para la utilización de drones en la aplicación de tratamientos fitosanitarios. Algo que en la actualidad está prohibido, a excepción de situaciones de especial emergencia, que a la hora de la verdad apenas se están autorizando.

UPA recuerda que los drones permiten una aplicación más localizada y de mayor precisión con menor volumen de producto de agua y menor gasto de combustible, y además permite el acceso a zonas de difícil mecanización.

La organización ha puesto como ejemplo la situación que están viviendo los agricultores de maíz en Galicia, donde están sufriendo una plaga muy grave de taladro. A pesar de solicitar la autorización extraordinaria con dron, ésta se ha denegado.

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