La Unió Llauradora exige al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y al conceller de Agricultura de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, que “pasen de las declaraciones a los hechos” ante el fuerte incremento de las importaciones de pequeños cítricos procedentes de Sudáfrica y el progresivo debilitamiento de la citricultura valenciana.
Cláusula de salvaguardia
La organización reclama al ministro que España solicite formalmente a la Comisión Europea que evalúe la situación y, si concurren las condiciones previstas, active la cláusula de salvaguardia contemplada en el Acuerdo de Asociación Económica UE-SADC. Asimismo, pide revisar las concesiones arancelarias aplicables cuando el aumento de las importaciones pueda provocar perturbaciones graves en el mercado comunitario.
Los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reflejan que las importaciones comunitarias de pequeños cítricos sudafricanos alcanzan ya 169.904 toneladas en la campaña 2025/26 hasta julio, frente a las 78.170 toneladas de 2020/21.
Un incremento del 117 por ciento
Esto supone un incremento del 117% en apenas cinco campañas y un volumen un 55,2% superior a la media de las cinco campañas anteriores.
La evolución ha sido prácticamente continua: 78.170 toneladas en 2020/21, 93.020 en 2021/22, 106.668 en 2022/23, 120.920 en 2023/24, 148.497 en 2024/25 y las actuales 169.904 toneladas.
Naranja
En el caso de la naranja, aunque los envíos sudafricanos durante la campaña actual se sitúan un 3,5% por debajo de los registrados en la anterior, alcanzan todavía 324.983 toneladas y superan en un 6,3% la media de las cinco campañas precedentes.
Sudáfrica concentra, además, alrededor del 38% de las importaciones extracomunitarias de naranja de la UE durante la campaña.
LA UNIÓ considera especialmente preocupante comparar esta evolución comercial con la pérdida de capacidad productiva de la citricultura valenciana.
Según los datos oficiales de la Generalitat, la Comunitat Valenciana ha perdido 16.334 hectáreas de mandarino desde 2015, con una reducción especialmente acusada durante los últimos años.
La organización precisa que el descenso de la superficie citrícola responde a múltiples factores y que no puede atribuirse exclusivamente al incremento de las importaciones.
Sin embargo, considera que ambas tendencias evidencian una realidad que las administraciones no pueden ignorar, mientras la producción valenciana afronta graves problemas estructurales de rentabilidad y abandono, la presencia de pequeños cítricos sudafricanos en el mercado europeo se ha más que duplicado en cinco campañas.
“¿Cuántas hectáreas más tenemos que perder para que la política comercial europea empiece a preocuparse también por quienes producimos aquí?”, plantea La Unió.
Plagas y enfermedades
A la situación comercial se suma, según La Unió, otro elemento especialmente sensible. Sudáfrica es un país donde están presentes plagas y enfermedades de cuarentena inexistentes actualmente en la citricultura valenciana.
Entre enero y julio de este año se han registrado 15 interceptaciones de Phyllosticta citricarpa, hongo causante de la mancha negra de los cítricos, en envíos procedentes de Sudáfrica, frente a las ocho registradas durante el mismo periodo de 2025. Esto supone un incremento del 87,5%.
La organización considera que la evolución de las interceptaciones de Thaumatotibia leucotreta, conocida como falsa polilla, demuestra, por el contrario, que el establecimiento de mayores exigencias fitosanitarias puede contribuir a reducir el riesgo.
“No pedimos privilegios. Pedimos coherencia. Si Europa considera necesarias unas exigencias muy elevadas para sus agricultores, tiene que mostrar la misma exigencia con aquello que importa. Eso es reciprocidad; lo contrario es competir con las manos atadas”, asegura el secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris.
























