El responsable de Olivar de COAG Andalucía, Francisco Elvira, asegura que “el ministro de Agricultura, Luis Planas, tiene que decidir de parte de quién se pone: de parte de 150.000 familias en toda Andalucía o de tres grandes envasadoras, porque decir que las importaciones no afectan al precio es mentir, ya que de sobra es conocido el efecto de estos factores en un mercado como el del aceite de oliva”.
Asimismo, desde COAG Andalucía insisten en que “no es cuestión de cerrar fronteras a los productos de terceros países sino de que se cumpla la normativa comunitaria en situación de distorsión de mercado”.
“Lo mismo que al olivarero español se le exige una trazabilidad del aceite que produce, el consumidor tiene que saber de dónde procede el producto que consume cuando llega de otros países”, añade.
Datos oficiales
Según el Observatorio Nacional de la Agricultura de Túnez (ONAGRI) entre noviembre de 2025 y junio de 2026 las exportaciones a España fueron de casi 120.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supone casi un 9% del aceite producido por España en su última campaña (1.295.000 toneladas). O dicho de otra manera, que cada español tocaría a casi tres litros de aceite tunecino.
Además, España, principal mercado de destino del aceite de Túnez, “compra ese aceite a precios bastante competitivos”, según afirman las propias empresas tunecinas de distribución de aceite y lo hace en casi su totalidad a granel.
Mismos precios en España y en Túnez
De hecho, España tiene en estos momentos el mismo precio de aceite de oliva en origen, incluso más bajo que Túnez, según el portal Olea. Todo en una campaña de producción media baja, menor a la anterior y con previsiones de enlace de cosecha muy ajustados.
Mezclado y envasado con etiquetas europeas
De hecho, según el ‘Informe de la temporada de aceite de oliva tunecino 2025/2026’, de la empresa Olifo, “España e Italia, en conjunto, absorbieron más de la mitad de las exportaciones de Túnez, la mayoría de las cuales se enviaron sin envasar. Ese aceite se mezcla, envasa y vende con etiquetas europeas, y el consumidor que lo compra jamás verá la palabra ‘Túnez’”. “Esto no es un escándalo, es la estructura histórica de este comercio”, asegura el informe realizado por la empresa.
¿Dónde se encuentra ese aceite que se importa desde Túnez?, ¿Se mezcla y se vende como español?, ¿Hay fraude en el etiquetado? se preguntan desde COAG.
Y, si como dice el ministro de Agricultura español, Luis Planas, una parte del aceite comprado por empresas industriales y envasadoras, es para el “tráfico de perfeccionamiento activo”, esto es, su reexportación a mercados terceros, ¿cómo se exporta?, ¿cómo aceite tunecino o español?
De ahí que COAG pida que se apliquen las cláusulas previstas en estos mecanismos para distorsión del mercado. Una paralización que tiene que solicitar el ministro de Agricultura a la Unión Europea.
Tanto la Junta de Andalucía, como la de Extremadura, han pedido ya al ministro que dé el paso en ese sentido.


























