Una PAC para la reconstrucción del país tras la COVID. Francisco Martínez Arroyo. Consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha

Hemos comenzado ya 2021. Empezamos a dejar atrás los efectos del temporal de nieve que ha cubierto de blanco nuestras ciudades, pero también nuestros pueblos y el campo de una parte muy importante de España. No conviene olvidarlo. En ocasiones parece que solo existen las ciudades… La nieve, en general es buena para el campo, y augura un buen año en cuanto a rendimientos en cultivos herbáceos y en la mayor parte de los leñosos. Ayudará a recargar nuestros acuíferos y a llenar los embalses y balsas, que garantizarán también el alimento del ganado, durante todo el año.

Pero seguimos viviendo una muy difícil situación sanitaria que ha marcado todo el año 2020, en el que nos hemos acostumbrado, tristemente, a la pérdida de vidas humanas y al sufrimiento de una sociedad, cercada por la #Covid19. Hemos aprendido también a reconocer el trabajo de agricultores y ganaderos, algo impensable en otras circunstancias. Nos hemos dado cuenta de que la seguridad alimentaria, la calidad de nuestros productos y el funcionamiento de un sector que es motor de nuestra economía, son privilegios cotidianos de los que disfrutamos siempre, cuando vienen bien dadas… y cuando, como ahora, se tuerce la situación.

La pandemia ha parado muchas cosas, también las negociaciones de la PAC que, todavía hoy, siguen encalladas por algunas cuestiones, en la negociación final entre la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento. Así, 2021 y 2022 serán años de transición, con las reglas de la PAC actual, lo que representará pocos cambios para los actuales perceptores.

En este año, en el que debería haber entrado en vigor la reforma, tendremos que rematarla a nivel europeo, pero también en cada Estado Miembro. Y debemos hacerlo muy bien, para no fallar a los que tanto nos han ayudado en estos meses, casi ya un año, de crisis sanitaria. Esta vez, va muy en serio. La sociedad reconoce la labor de los agricultores y ganaderos, de una manera que no se recuerda, y apoya con comprensión su reivindicación de precios justos en origen y equilibrio, de verdad, entre los eslabones de la cadena agroalimentaria. Hay muchos motivos para que la nueva PAC sea, esta vez sí, una herramienta útil para toda la sociedad, donde todos los consumidores nos sintamos concernidos y orgullosos de nuestros agricultores y ganaderos. No valen trampas. Es el momento de apoyar a la agricultura familiar, la creación de empleo de calidad, el compromiso con el medio rural y una verdadera política de desarrollo territorial en nuestros pueblos.

A lo largo de otras entradas en este blog desde 2012, he reivindicado este modelo de agricultura, en definitiva de PAC, que se refleja de manera práctica en el documento de posición de Castilla-La Mancha para esta reforma (https://www.castillalamancha.es/sites/default/files/documentos/pdf/20180323/posicion_comun_de_clm_reforma_pac_definitivo.pdf), cerrado en marzo de 2018, hace ya casi tres años, en los que hemos pedido e impulsado, siempre, un debate transparente y solidario entre todas las comunidades autónomas, debate que, ahora sí, ya se está produciendo. Las regiones del norte plantean que se reconozca su singularidad. Andalucía marca territorio y así, otras regiones perfilan sus prioridades.

De forma resumida, la reforma de la PAC debe partir de la premisa de apoyar un modelo de agricultura y ganadería basado en la explotación familiar, elemento vertebrador de nuestro sector, en todas las CCAA. Una PAC que apueste por los agricultores y ganaderos profesionales de todo el país.

Expongo a continuación, desde mi punto de vista, y de manera muy concreta los diez elementos imprescindibles que debería recoger la futura PAC en España a partir de 2023.

Agricultor genuino: deben ser aquellos agricultores y ganaderos que acrediten que al menos el 20-25% de sus ingresos proceden de la actividad agraria.

Puesta en marcha de un régimen flexible de pequeños agricultores por el cual todos los beneficiarios con derecho a menos 2.000€ de ayuda quedarían exentos de la comprobación de la condición de agricultor genuino. Ningún agricultor, por pequeño que sea, debe quedar fuera de las ayudas de la PAC.

Igualdad para todos los agricultores, estén donde estén sus explotaciones. Desaparición de los derechos históricos y convergencia de las ayudas en las diferentes regiones productivas. Delimitación de 5 regiones según su orientación productiva: herbáceos de secano y regadío, leñosos de secano y regadío; y pastos. Posibilidad de aplicar dos regiones territoriales adicionales, una en la Cornisa Cantábrica, y otra en Baleares, debido a sus especificidades.

Aplicación de un techo por explotación a partir de 100.000 euros de ayuda, con una modulación o degresividad a partir de 60.000 euros, hasta los 100.000 que supondrían el techo máximo, incrementándolo en función de los costes del empleo de calidad creado en las explotaciones.

Ayuda redistributiva complementaria a la renta para la sostenibilidad de los agricultores más profesionales, aquellos con al menos un 50% de sus ingresos procedentes de la actividad agraria. Se financiaría con las cantidades ahorradas a través de la aplicación de la modulación y el techo de explotación mencionados y, si fuera necesario, trasladando fondos de los pagos directos para que esta ayuda suponga una cuantía relevante.

Ayuda complementaria a la renta para jóvenes, destinando un 2% mínimo de los fondos dedicados a los pagos directos para los jóvenes, con el objetivo de impulsar el relevo generacional, imprescindible en esta nueva PAC.

Acción positiva para las mujeres, aumentando las ayudas para las chicas jóvenes, en un 5% respecto a la de los chicos. De esta forma, se visibilizará el papel de las mujeres en el sector agrario y se incentivará la presencia de mujeres jóvenes para favorecer el relevo generacional efectivo y el repoblamiento.

Ayudas asociadas para olivar de bajo rendimiento, frutos de cáscara en secano, cultivos proteicos y, de manera prioritaria, la ganadería -ovino, caprino y vacuno-, preferentemente extensiva.

Mantenimiento de los programas sectoriales apícola, vitivinícola y de frutas y hortalizas. Creación de un programa específico de apoyo al olivar de bajo rendimiento.

Puesta en marcha de una oferta de ecoesquemas suficiente para que puedan optar todos los agricultores y ganaderos. Inclusión de un ecoesquema específico para el mantenimiento de la agricultura ecológica, tal y como recomienda la Comisión Europea.

En definitiva, un decálogo para una PAC que priorice a los profesionales, apueste por la agricultura familiar y que no deje atrás a ningún pequeño agricultor o ganadero, como ocurrió en España en la anterior reforma.

Ojalá esta PAC responda a lo que necesita nuestro sector. En años como este se lo debemos más que nunca a los agricultores y ganaderos de todos los pueblos de España. No les podemos fallar.

 

Francisco Martínez Arroyo

Consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha

https://ruralsiglo21.org/

 

   

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