Alerta en Castilla-La Mancha por el aumento del riesgo de gusano cabezudo en almendro

Desde  la Consejería de Agricultura recuerdan las medidas de control

gusano cabezudo en almendro

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha recomienda intensificar la vigilancia en las explotaciones durante los meses de mayor actividad de la plaga de gusano cabezudo, capaz de provocar graves daños en las raíces y la muerte de los almendros.

Aviso fitosanitario

La Consejería ha emitido un aviso fitosanitario para informar sobre la presencia y el riesgo que representa el gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis), una de las principales plagas que afectan al almendro y a otros frutales de hueso en las zonas mediterráneas de cultivo.

Según el boletín elaborado por la Estación Regional de Avisos Agrícolas y Sanidad Vegetal (CIAG El Chaparrillo), este coleóptero de la familia Buprestidae puede causar importantes pérdidas económicas en cultivos de almendro, cerezo, albaricoquero, melocotonero y ciruelo, debido a los daños que ocasionan tanto los adultos como las larvas.

Escarabajos adultos

Los técnicos explican que los escarabajos adultos presentan una coloración negra mate con manchas blancas y pueden alcanzar hasta tres centímetros de longitud.

Su actividad se prolonga desde la primavera hasta el otoño, periodo durante el cual se alimentan de hojas, brotes tiernos y corteza. En plantaciones jóvenes, estos daños pueden llegar a provocar una defoliación completa de los árboles.

Sin embargo, el mayor peligro procede de las larvas, que se desarrollan en las raíces y el cuello del árbol. Al excavar galerías para alimentarse, dificultan el movimiento de la savia, provocando debilitamiento progresivo, reducción de la producción e incluso la muerte de los ejemplares afectados.

El estado larvario puede prolongarse entre uno y dos años, lo que complica el control de la plaga.

Periodo crítico para la vigilancia

El ciclo biológico del gusano cabezudo favorece su persistencia en las explotaciones. Mientras los adultos que han pasado el invierno abandonan sus refugios en primavera para alimentarse y reproducirse, una nueva generación emerge desde finales de julio hasta mediados de septiembre. La puesta de huevos se extiende desde mediados de primavera hasta finales del verano.

Los especialistas destacan que la coincidencia de diferentes generaciones de larvas en el sistema radicular de los árboles, junto con el hecho de que gran parte de su desarrollo se produzca bajo tierra, dificulta notablemente la aplicación de medidas de control eficaces.

Recomendaciones de manejo

Ante esta situación, los servicios fitosanitarios recomiendan priorizar las medidas preventivas y culturales.

Entre ellas, destacan el mantenimiento de la humedad en la base de los árboles durante el periodo de puesta, el riego a manta en parcelas con riesgo de ataque y la realización de labores superficiales próximas al tronco para dificultar la supervivencia de huevos y larvas.

Asimismo, se aconseja eliminar cuanto antes los árboles gravemente afectados, incluyendo la mayor cantidad posible de raíces, para reducir los focos de infestación.

Entre las alternativas de control también figuran las medidas mecánicas, como la instalación de mallas protectoras alrededor de la base del árbol, y las estrategias biológicas basadas en el empleo de nematodos y hongos entomopatógenos capaces de actuar sobre las larvas.

Tratamientos químicos solo cuando sean necesarios

El boletín recuerda que los tratamientos químicos están dirigidos exclusivamente al control de los adultos.

En este sentido, se recomiendan dos momentos de aplicación: uno durante mayo y junio, coincidiendo con la salida de los adultos invernantes, y otro en septiembre, cuando emerge la nueva generación.

Actualmente, la materia activa autorizada en almendro para esta plaga es el acetamiprid 20% SG, cuyo uso debe limitarse a aquellas situaciones en las que exista riesgo real y antecedentes de daños en campañas anteriores.

Los técnicos insisten además en respetar los plazos de seguridad y el número máximo de aplicaciones permitidas.

La Administración regional subraya la importancia de la detección temprana y del seguimiento continuado de las parcelas para minimizar el impacto de una plaga que sigue siendo una de las principales amenazas para el cultivo del almendro en numerosas áreas productoras.

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