El Consejo Europeo del Pistacho ha lanzado una dura crítica al actual sistema de aseguramiento agrario tras considerar “insuficientes” las modificaciones introducidas por Agroseguro en la Línea 310 del Plan de Seguros Agrarios Combinados.
Las organizaciones y colectivos vinculados al cultivo denuncian que las pólizas continúan dejando fuera los principales riesgos climáticos que amenazan la producción, especialmente la sequía y las heladas tardías.
En un informe remitido por representantes del sector, los productores advierten de que el modelo actual “penaliza gravemente” a las explotaciones de pistacho, pese al fuerte crecimiento experimentado por este cultivo en España durante los últimos años, especialmente en Castilla-La Mancha.
Según recuerdan, el pistacho se ha consolidado como uno de los cultivos leñosos más rentables del país, superando ya las 90.000 hectáreas plantadas.
Primas elevadas y coberturas limitadas
Uno de los principales puntos de conflicto es el coste de las primas. El sector considera que las tarifas aplicadas por Agroseguro son “desproporcionadas” respecto al valor real de la producción asegurada. Las críticas se centran especialmente en Castilla-La Mancha y, en particular, en provincias como Albacete, Ciudad Real y Toledo, donde las zonas productoras soportan una elevada clasificación de riesgo climático.
Los productores sostienen que esta categorización no refleja la realidad concreta de cada explotación y provoca que el coste del seguro termine afectando directamente a la rentabilidad de las plantaciones.
A ello se suma la limitada efectividad de las nuevas coberturas incorporadas en el plan 2025. Aunque Agroseguro ha incluido daños en calidad por pedrisco, el sector considera que esta modificación “no resuelve el problema estructural” del aseguramiento del pistacho.
Según denuncian, la ampliación no cubre pérdidas totales de producción derivadas del granizo y, además, incrementa notablemente el coste de las pólizas.
Sin protección durante fases críticas
El informe también pone el foco en las restricciones temporales del seguro, que dejan al cultivo desprotegido durante fases consideradas críticas.
Entre las principales reclamaciones figura el período de carencia de seis días desde la contratación de la póliza, durante el cual cualquier fenómeno meteorológico adverso queda fuera de cobertura. Asimismo, denuncian que la garantía frente al pedrisco no entra en vigor hasta que el fruto alcanza un tamaño mínimo de ocho milímetros, lo que excluye tormentas tempranas habituales en primavera.
Del mismo modo, la cobertura por pérdida de calidad derivada del granizo no comienza hasta el 15 de junio, dejando sin protección buena parte del periodo de desarrollo vegetativo del pistachero.
Revisión urgente de la Línea 310
Ante esta situación, las organizaciones del sector reclaman una reforma profunda de la Línea 310 que contemple la reducción o eliminación del período de carencia, una revisión de las primas basada en el historial real de siniestralidad de cada explotación y la inclusión efectiva de riesgos como la sequía y las heladas tardías.
El sector advierte de que, si no se introducen cambios estructurales, la expansión del pistachero en España podría verse comprometida por una creciente inseguridad financiera para los agricultores, especialmente en las zonas rurales donde este cultivo se ha convertido en una alternativa estratégica de desarrollo económico.




























