Con el inicio de la vendimia, el viñedo entra en una fase especialmente importante desde el punto de vista fitosanitario.
Según recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), la recolección representa el final del ciclo de cultivo, pero también constituye un momento crítico para preservar la calidad sanitaria de la uva y evitar que frutos dañados o en avanzado estado de deterioro lleguen a la bodega.
En el marco de la Producción Integrada, la recolección debe realizarse de acuerdo con los principios de la Gestión Integrada de Plagas y las buenas prácticas agrícolas, procurando que la uva llegue a la bodega en las mejores condiciones posibles.
La prevención, el seguimiento del estado sanitario de la parcela y la correcta ejecución de las operaciones de recolección son elementos esenciales para conseguirlo. En los días previos a la vendimia se recomienda realizar una revisión de las parcelas, prestando especial atención a la presencia de racimos con síntomas de podredumbre o daños, racimos afectados por ataques de insectos, aves u otros agentes que puedan favorecer la entrada de microorganismos, así como a la existencia de bayas rajadas o heridas.
También debe observarse la presencia de racimos deshidratados o con alteraciones que puedan afectar a la calidad de la vendimia, así como la distribución de los daños dentro de la parcela, especialmente en zonas con mayor humedad, menor ventilación o antecedentes de problemas sanitarios.
Eliminación de los focos más afectados
La eliminación de los focos más afectados, cuando sea posible, contribuye a reducir la incorporación de material vegetal deteriorado a la vendimia y limita el riesgo de contaminación de la uva sana durante la recolección y el transporte.
La forma en que se realiza la recolección tiene una influencia directa sobre la conservación de la uva. Deben evitarse golpes y daños innecesarios que provoquen la rotura de bayas y la liberación de mosto, ya que las heridas favorecen el desarrollo de microorganismos y aceleran el deterioro de los racimos.
Para ello, resulta fundamental:
-Manipular la uva con el máximo cuidado posible.
-Evitar la compactación excesiva de los racimos durante el transporte.
-Utilizar recipientes limpios y en buenas condiciones.
-Evitar que la uva permanezca durante largos periodos en el campo, especialmente bajo condiciones de elevada temperatura.
-Organizar el transporte para reducir al máximo el tiempo transcurrido entre la recolección y la recepción en bodega.
La rapidez en la entrega resulta especialmente importante cuando se recolecta uva con algún grado de deterioro o cuando las temperaturas son elevadas, ya que el calor acelera los procesos de degradación y puede favorecer una pérdida rápida de calidad.
La limpieza de los equipos y medios utilizados durante la vendimia debe considerarse una medida preventiva esencial. Cajas, remolques, vendimiadoras, tolvas y demás elementos que entren en contacto con la uva deben mantenerse limpios y en condiciones adecuadas.
La presencia de restos de uva, mosto o material vegetal procedentes de operaciones anteriores puede favorecer el deterioro de la cosecha y aumentar el riesgo de contaminación durante las operaciones de recolección y transporte. Junto con estas medidas, la gestión de la protección fitosanitaria en los días previos a la vendimia debe realizarse con especial atención.
Cualquier actuación fitosanitaria debe estar plenamente justificada y realizarse de acuerdo con la normativa vigente, las condiciones de uso autorizadas y los plazos de seguridad correspondientes.
Utilización de productos fitosanitarios
En Producción Integrada, la utilización de productos fitosanitarios debe responder a una necesidad justificada y realizarse utilizando únicamente productos autorizados para el cultivo y el uso previsto, de acuerdo con el Registro de Productos Fitosanitarios.
No deben realizarse aplicaciones de última hora sin una valoración técnica previa de la situación sanitaria del cultivo y de la fecha prevista de recolección.
Una vez iniciada la vendimia, la prioridad debe centrarse en conservar la calidad de la uva y reducir al mínimo las posibilidades de deterioro y contaminación hasta su recepción en bodega. La recolección constituye una etapa decisiva para culminar correctamente el trabajo realizado durante toda la campaña.
Una revisión adecuada del estado sanitario de la parcela, una manipulación cuidadosa de la uva, la higiene de los equipos y una gestión adecuada del tiempo hasta la recepción en bodega son medidas que contribuyen a obtener una vendimia más sana y de mayor calidad.
En Producción Integrada, la prevención continúa siendo la principal herramienta. Una uva sana en el momento de la recolección es el resultado de una estrategia de manejo que comienza en el campo y que debe mantenerse hasta la entrada de la vendimia en la bodega.




























