La asociación OliveA Tradición y Progreso ha alertado del grave riesgo de destrucción de valor en el mercado del aceite de oliva en una campaña marcada por unas existencias mínimas, unas ventas históricas y la creciente incertidumbre sobre la próxima cosecha.
La organización considera “incomprensible” que, en un contexto de fuerte demanda mundial y de disponibilidad limitada, continúe produciéndose una presión a la baja sobre los precios en origen, una situación que, según advierte, perjudica especialmente al olivar tradicional.
Cinco euros por kilo
Ante este escenario, OliveA ha lanzado un llamamiento directo a cooperativas, almazaras, grupos de comercialización y a los propios productores para defender un precio en origen superior a los 5 euros por kilo, umbral que la organización sitúa como referencia mínima para cubrir los costes de producción del olivar tradicional y garantizar la rentabilidad de las explotaciones.
La asociación insiste en que vender por debajo de esos niveles supone “condenar económicamente” al modelo de olivar tradicional, mayoritario en Andalucía y clave para el mantenimiento del empleo, la economía rural, la sostenibilidad ambiental y la fijación de población en el territorio.
El presidente de OliveA Tradición y Progreso, José Gilabert, reclamó un cambio de estrategia en el sector para dejar de “competir destruyendo valor” y apostar por la valorización del aceite de oliva virgen extra procedente del olivar tradicional.
“Estamos hablando de un alimento ligado a la máxima calidad, a la salud y a un modelo agrícola sostenible y socialmente imprescindible”, subrayó Gilabert, quien defendió la necesidad de trabajar “todos juntos” para lograr un posicionamiento más sólido y rentable para el sector.
Datos de campaña
Los datos de campaña, según la asociación, respaldan esta posición. En los siete primeros meses de la campaña se han comercializado ya 880.000 toneladas de aceite de oliva en España, cerca del 70% de la producción total obtenida, que finalmente se ha situado en 1.294.590 toneladas, una cifra inferior a las previsiones iniciales.
A cierre de abril, las existencias totales alcanzaban las 863.338 toneladas. De ese volumen, 600.269 toneladas permanecían en manos de cooperativas y almazaras, 254.325 toneladas correspondían a envasadores y 8.744 toneladas al Patrimonio Comunal Olivarero.
No obstante, OliveA advierte de que parte del aceite almacenado por los envasadores está comprometido para autoconsumo cooperativo y suministro a socios, por lo que el volumen realmente disponible para el mercado sería considerablemente menor.
La organización también destaca el dinamismo comercial registrado en abril, mes en el que se comercializaron 125.000 toneladas —incluidas importaciones— pese a las dificultades logísticas derivadas de la coincidencia de la Semana Santa, la Feria de Abril y varios días inhábiles en centros de compra.
A la tensión actual del mercado se suma además la incertidumbre sobre la próxima campaña 2026/2027. Las primeras observaciones en campo apuntan, según OliveA, a una fertilidad de floración un 37% inferior a la del pasado año debido a la elevada carga floral y a diversos episodios meteorológicos que podrían haber afectado negativamente a la polinización.
Costes de producción
En paralelo, la asociación alerta de un incremento sostenido de los costes de producción, especialmente en el olivar tradicional. Mientras que en el modelo superintensivo ya se reconocen costes superiores a los 3 euros por kilo, OliveA asegura que en el olivar tradicional esos costes superan ampliamente los 5 euros por kilo, sin contemplar todavía un margen de beneficio suficiente para asegurar la viabilidad económica de las explotaciones.
Por ello, la organización reclama abandonar los mensajes que, a su juicio, generan expectativas artificiales de grandes cosechas futuras con el objetivo de seguir presionando los precios a la baja.
En este sentido, José Gilabert insistió en la necesidad de actuar “con responsabilidad y unidad” para defender el valor real del aceite de oliva virgen extra y reforzar la diferenciación del producto procedente del olivar tradicional, vinculado —según recordó— a la calidad, la dieta mediterránea, la sostenibilidad ambiental y el mantenimiento del tejido social y económico de las zonas productoras.
“El mercado demuestra, una vez más, que todo el aceite producido termina comercializándose. Vamos hacia un nuevo enlace de campaña con existencias muy cortas y no podemos permitirnos seguir depreciando un producto estratégico para miles de familias”, concluyó el presidente de OliveA.




























